lunes, 27 de noviembre de 2017


   Miles de focos se balancean a mi alrededor apartando las sombras de mi rostro, de mi decadencia, de mi humanidad. Las sombras van y vienen, burlonas, altivas, me desafían, me atrapan para luego volver a soltarme en un acto cruel donde la esperanza va y viene golpeando cada vez más fuerte. Un juego vertiginoso que me hace caer de rodillas.

   Olvidé quien soy para buscarme a mi mismo, esclavo circunstancial de este presente inmisericorde que nos enjuicia en cada acto de nuestra vomitiva naturaleza para luego mostrarnos con una aberrante sonrisa el mismo acto pero con el beneplácito del populacho. Soy una sombra, no quiero la luz de estos focos, pero la necesito para apartar mis sombras, alma en pena vagando para desnudar sus pecados ante la mirada impávida del jurado. Aquí me tenéis, arrodillado, derrotado, inútil, soy vuestro.

   Muestro mis manos, atadas, presas de los grilletes de la crítica. Soy lo que soy, estos grilletes no pueden hacer nada contra mis escasas virtudes. La naturaleza del animal se puede atrapar pero no extirpar, tendría que morir el sujeto en concreto y aún así más de su especie volverían a amenazar con su naturaleza a la gente de bien.

   Miles de luces apuntan a mi cara como miles de armas cargadas, con miles de pares de ojos observando la presa desde una posición de superioridad. La decadencia del artista hecha alimento para aquellos que ansían la destrucción de la emoción. No hay aprobación para lo diferente, soy un error en un mundo perfectamente ordenado para la supervivencia del virus.

   Almas en pena apiladas en pequeñas cajas que sirven para preservar al ser, para alargar su servidumbre. Alimentan a la reina y cuando no lo hacen dejan de ser útiles para el enjambre. Cuando un insecto como yo dejó de alimentar a nuestra madre para pasar a encontrar un sentido mejor a la existencia, fue fácil de encontrar por los centinelas del Ego.

   No está permitido cualquier gesto emocional en este mundo. Es síntoma de debilidad ante la parte más oscura de nuestro ser. Los dioses no perdonan a quien crea algo diferente a lo establecido, pues es un acto de herejía por no decir que la rebeldía es el más claro síntoma de narcisismo y egoísmo.

   La colmena no necesita de músicos, la voz es solo una y ya está elegida. La colmena no necesita de escritores, la imaginación es un acto indecente. Cruzar la linea ante la gente para seguir un camino improvisado puede hacerte peligroso para el enjambre e incluso para ti mismo. Ya han decidido lo que serás el resto de tu vida, acéptalo y acomódate.

   Pero no supe hacer eso, y ahora ante las luces, soy juzgado. Un cable suelto, un tornillo mal apretado, un cristal mal fijado. Soy culpable de ser quien soy, y ese es mi pecado. Soy culpable de querer vivir de una forma diferente y esa es mi patología. Soy culpable de amar más allá de lo real, y esa es mi locura.

miércoles, 20 de septiembre de 2017

El viejo y el Mar

   Susurra la noche su dulce canción, deambulando por cada esquina, acompañando la vibrante danza de las sombras a la luz de las velas. Una puerta que se cierra para anunciar la llegada de un forastero que se adentra con pasos cansados, empapado por la lluvia que celebra fuera la llegada del nostálgico otoño.

   El hombre se quita la chaqueta y se sienta en la barra de aquel viejo bar. Bajo los bucles de su pelo mojado se esconde un rostro de sonrisa agotada y unos ojos de pasado incierto. Pide con voz profunda una cerveza bien helada y con ágil gesto aparta los mechones de su melena para dar el primer trago directamente de la botella.

   Se gira para contemplar a su alrededor. Varias personas se cobijan de la oscuridad del apagón en aquel cálido rincón del mundo. Un bar cualquiera, un sitio olvidado del mundo donde poder tomar algo y huir del loco mundo. Velas para ahuyentar la oscuridad, música suave para esconder las palabras de oídos indiscretos. Y sus cansados a la vez que vivos ojos marrones mirando uno a uno a todas aquellas historias vivientes intentando distraer el alma del lastre adquirido por días y días a lo largo del tiempo.

   Con un gracioso salto se incorpora del taburete donde estaba sentado y se pone en pie frente a la mirada curiosa de los allí presentes.

   -Mi nombre no importa, mi historia tampoco, pero quiero contaros algo que alguien contó a otra persona que a la vez contó a un tercero y que ese tercero hizo canción. Una canción que despierta corazones, que enternece las almas, que nos devuelve a ese niño hambriento de aventuras que todos llevamos dentro.

    El extraño personaje se puso en medio de aquel salón ignorando la voz de algún borracho que lo mandaba callar.

   -Hoy solo os contaré la historia, pero si tenéis mas curiosidad, pronto os la cantaré. Bien, comienza la historia una fría mañana de invierno, el padre de quién contó la historia se dirigía a disfrutar de un rato de pesca, era un pueblo pesquero, un rinconcito tan olvidado que aunque os dijera el nombre ninguno de vosotros lograría encontrar. 

   Este hombre caminaba absorto en sus pensamientos cuando de repente su mirada se posó en un bulto inerte que había frente a él en la orilla del mar. Las olas lo golpeaban como repudiando a aquella extraña silueta. Este hombre se acercó y pudo ver con terror que se trataba de un hombre. Un viejo de barba gris y escasa melena envuelto en una roída manta. Se apresuró a ver si todavía andaba con vida y pudo comprobar que aun débilmente su pecho subía y bajaba en un bucle lento y parsimonioso.

   Lo incorporó sobre su pecho y lo cubrió con su chaqueta, el viejo despertó sobresaltado. El padre de mi amigo viendo el lamentable estado en el que se encontraba el hombre lo ayudó a incorporarse y apoyándolo en su hombro consiguió llevarlo hasta su furgoneta.

   El viejo parecía perdido, no sabía donde se encontraba, estaba en un estado de shock debido al naufragio. Terminaron ambos tomando un café en alguna taberna cercana a aquella playa. El pescador le había dado ropa seca para que se cambiara y pudiera calentarse.

   El viejo ya más tranquilo y entrando en calor con la taza de café humeante frente a él comenzó a relatar su historia:

   "Soy como dirían algunos un viejo lobo de mar. No se que día es hoy, ni donde estoy, ni tan siquiera la edad que tengo ya. Los días en la mar son todos iguales, el sol en su monótona rutina confunde a cualquiera que viva sobre el mar. Y dormido acabé una noche en mi velero y dormido monté a lomos del oleaje, siendo un potro salvaje e indomable para un jinete viejo como yo.

   No se cuanto tiempo he pasado navegando, solo se, que mi destino está sobre ese corcel, sobre la libertad del viento, con mirada perlada en sal, con los vaivenes de sotavento, con sirenas que me han de cantar, con el oscuro azul lamento que me ofrece mi amada la mar.

   Allí he de acabar mis días, pero mi amada es caprichosa y un día de reproches por temporal golpeando mi velero a sus manos me fue a lanzar. Y como muchas mujeres hermosas en sus brazos no me quiso amarrar, pues no se si es amor verdadero o triste beso temporero que de sus caderas me quiso apartar.

   Soy un viejo lamento que está enamorado de la mar, soy loco, un elemento, que a puerto amarra tarde para en la mañana con víveres volver a zarpar. Amigo gracias por rescatarme pues las olas a ti me han traído y mi historia mereces escuchar.

   No conozco felicidad sin el chillido de gaviotas, sin golpetazos de sal, sin olor a madera rota, sin mis cuerdas volver a amarrar. Con mi voz y mi velero he aprendido a olvidar que en tu mundo en vida muero y mi lecho está en la mar. Izo las velas al viento silbando una melodía, entreteniendo a mi amada mientras su hermana Eos me ayuda a zarpar.

   Te cuento está pequeña historia para que algún día la puedas cantar. Haz de mi existencia ejemplo de locura y felicidad. Soy un viejo loco enamorado de la mar. Fui polizonte viajero, pescador y marino militar, pirata, pendenciero y de niño trobador sin más. Me trajo a puerto la niebla y la niebla de puerto me llevará. Ten certeza pescador que tu ayuda se pagará. Soy un fantasma embustero, un alma en pena al azar, de ti lo que espero ya tengo, de mi algo más que gratitud tendrás."
   
   Al decir esto el viejo se levantó y con expresión dulce sonrió al pescador señalando por la ventana. El cristal estaba empapado por la humedad, de repente una espesa niebla se había levantado aquella fría mañana de invierno, cuando el hombre volvió a buscar con la mirada al anciano marinero allí ya no estaba. Un melodioso silbido se escuchaba alejarse fuera entre la densa neblina.

   Cuentan que fortuna es caprichosa, que no a todos los hombres les roza con bonanza. Pero el piadoso pescador tuvo vida larga y dichosa pero eso, es otra historia por contar.

lunes, 11 de septiembre de 2017

De Tarantos y Tacones

DE TARANTOS Y TACONES

Quiero perder las agujas que se clavan avisando que el mañana ha llegado a mi espalda otra vez

Y desperté retando a la madrugada, con la queja ahogada que se apaga con aroma de café

Lo puedo hacer, con las manos encalladas de bailar con pico y pala en la danza del currar para comer.

Y sembraré entre sueños y tu cama la raíz de una alborada que florezca para verte amanecer

Me marcharé, tras la puerta bien cerrada el rumor que entre las sabanas contigo estaría mejor que bien

Y venme a ver, le digo triste a mi hada, mientras arranca mi jornada con sabor a añoranza de tu piel

Pero  se muy bien, que si llevo algo de plata pa llenar bien la buchaca los cuscurros nos sabrán la mar de bien

Quisiera ser, el que lleve a tu morada mil canciones no cantadas, que se abrochen en tu cuerpo a flor de piel

Mi única fe, es llegar a casa vivo, sonriendo con mi trino, desnudándome buscando provocar
´
llévame, a engarzarme entre tus piernas que si hay manjar que llena es el que de tu cuerpo he de comer

Y otra vez, zapateara mi pena pues la noche es prisionera del descanso que en condena he de tener.

Pues quiero ser, el que guarde entre tu pelo de temores y desvelos, de los males yo te voy a proteger.


Me dormiré suspirando en silencio mientras somos solo un cuerpo calentando nuestras penas otra vez.



martes, 22 de agosto de 2017

   Agita el vendaval las hojas del arbol y él sigue bailando, danzando su tango de soledad, su vals, su maravilloso gambeteo, elegante, calculado, inherente. Alza las manos mientras la tormenta golpea cerca de donde se encuentra, llama al relámpago para que lo contemple, para que lo envidie, míralo relámpago, mira sus manos elevadas desafiantes ante tu majestuosidad, mira como compiten con llegar más alto que el martillo que golpea tu yunque. La tormenta crece y el silbido del vendaval pasa a ser ciclón, levantando las hojas secas que padre otoño dejó en su lecho. Miralo ciclón, como gira sobre si mismo con tal gracia que el viento de tu mano se detiene un segundo entre el molinete de sus piernas. Observa como envida tu poder, como reclama su jerarquía ante tí. El baile continua mientras lluvia comienza su tintineante canto, cayendo sobre su frente, sobre su pelo, haciendo que bucles mojados acaricien la lluvia en un gesto tan delicado que parecería obsceno ante los ojos del más impío. Las gotas caen y se mezclan entre sus lágrimas, como lo harían dos amantes ávidos de lujuria, abrazandose sin pudor hasta entrar el uno en el otro, desafiando todo aquello que les separa, haciendo que su fusión sea aún mas hermosa e irreverente. Él, continua extasiado, ajeno a todo su vivir hasta ese momento, concentrado en ese explosivo instante, la naturaleza luchando contra él y él derramando su alma en aquel fascinante baile. Más rayos golpean ahora más cerca de donde se arrodilla para de un brinco volver a elevar sus manos al cielo como una nueva burla a la tormenta. El huracán golpea más fuerte sus ropas y su pelo empapados son ahora bandera luchando por mantener la forma entre los salvajes movimientos que aquel hombre seguía ejecutando. Baila por que su instinto es bailar, ejecuta ese baile hasta la extenuación mostrandole a las leyes naturales que él solo sabe danzar y que si no son capaces de aceptar esa forma de vida, no les queda más remedio que verlo apagarse como lo haría una llama. Apagarse en su mayor explendor, su danza de vida y muerte.

jueves, 8 de junio de 2017



   He robado sueños para hacerlos mi bandera, vestido de fantasías, donde caminan las esperanzas allí quedan mis huellas, en esa playa desierta donde el beso del mar es hermoso, atrapando los instantes entre espuma y sal.

   He varado en infinidad de ocasiones, pero mi barco siempre vuelve a flote pues su ancla está en vuestras manos, en las manos de quien ama, de quien besa la locura hasta mojar su entrepierna. A veces no soy nadie, solo leyenda, un cuento para niños, otras, soy real y me presento ante vosotros descubriendo mi frente sombrero en mano, en gentil gesto, en graciosa reverencia.

   He saqueado tragedias haciendo del botín una nueva historia que contar, donde el final es feliz, donde las lágrimas se mezclan con el mar. Capitán de un navío donde el viento es ley y vuestra fe vela, grumete en la vida, corsario en los sueños. Lamento en silencio, canción de cuna despierto, balada sin un te quiero. Soy aquello que quiero ser en vida, pirata y guerrero, palabra en cuento, sol de invierno en enero. Soy mentira hecha niebla, soy saqueador y embustero, no existo, pero en la noche te espero. Mi frente fue bañada por besos de mar, por las historias de aquel viejo marinero. Se valiente y mírame, o cobarde sincero, no creas en mi y desaparezco.

lunes, 8 de mayo de 2017

  Solo camino sin rumbo, sin sentido
como lo hace la hoja mecida por el vendaval
como rocas movidas por la mano de un río
como espuma dormida sobre el mar

Mi vista encuentra un destino
7 desnudas ninfas que me hacen suspirar
7 ángeles cubiertos por fino lino
7 hijas de un Dios que las quiso ocultar

Me cuentan que huyen del odio
de la avaricia y la envida mal sana
de las guerras que nunca ganan nada
de las lágrimas mas amargas que saladas

Que la Luna les alumbra, les guía y les ama
Madre muda que las cubre con rocío en la mañana
Madre Luna que a mi sed
esta noche enseñaste el agua

Me pidió que las cuidara
de un cazador que nunca descansa
de la ira de la noche
y del frío invernal de la mañana

Yo soy Toro, príncipe que las guarda
7 notas a mi canción
7 ninfas que llevo sobre mi espalda
Te desafío cazador, mi vida será entregada

Luna escucha mi voz, 7 notas ya guardadas
en mi pecho lealtad, en mi ojos tu luz clavada
Soy Aldebarán, él que de Orión las guarda, 
y tu, Luna, donde siempre poso mi mirada.



 

miércoles, 29 de marzo de 2017

   Se muestra desfigurada ante el mundo, con un ala rota, manchada por el barro, con las plumas marcadas por la violenta caída. Sí, has caído. ¿Cómo es posible? Tu que te creías poseedora del control de los cielos, desafiante a la reina Gravedad, ahora luchas por levantarte tambaleándote después de tan aparatoso aterrizaje.

   Antes hermosa, majestuosa, ahora, una hiriente imagen, antes altiva, ahora desnuda decadencia. El cielo dejo de mecerla entre sus brazos para empujarla contra el duro verde manto, a ella, la que bailaba en los cielos, la princesa que montaba al viento.

   Avergonzada caminaba tambaleándose, intentando pasar desapercibida ante el resto del mundo, cabeza baja, arrastrando el ala, medio desnuda, mustia, sucia, sufriendo su mayor vergüenza, tener que caminar ante el resto del reino.

   Notó como todos los ojos se posaban ante ella, no quería levantar la mirada del suelo, escuchaba los ecos de la humillación. Todos cuchicheaban y la señalaban con la mirada. ¿Cómo es posible? Tu que danzabas sobre el viento por encima de nuestras cabezas. ¿Qué te ha pasado Dama de los cielos?

   Tuvo que detenerse por el sofoco provocado parte por el cansancio, parte por la vergüenza, parte por el dolor de sus heridas. Se agazapo a recuperarse, el resuello, la ansiedad, y la dignidad perdida eran ahora sus principales pensamientos. El mundo continuó su incesante actividad, todo volvió a su flujo natural, menos ella, que ya no podía volar.

   El desasosiego comenzó a abrazarla, no había esperanza en su vida sin poder volar, ella había nacido para eso, pero sin sus dos alas no podría volver a los cielos. Comenzó a llorar bajo la sombra de un frondoso árbol, nadie se fijaba ya en ella, nadie se acercó a consolar al orgullo y la soberbia, a la altanería y la arrogancia. Nadie quería acercarse al juguete roto, al color parduzco, a ese ángel caído.

   De repente una voz cálida hizo que levantara la mirada desde el regazo hasta unos cálidos ojos marrones.

lunes, 13 de marzo de 2017

Se pierden los amuletos, los amparos y los secretos
Deambulan pidiendo perdón a señor Destino
Recitando una tonadilla que adopta al invierno
Silencio y frío, verso y trino

Desgarra la garganta al jilgero
que ya no canta, que apaga su regodeo
asustando toda mirada de lo cándido, de lo bueno
El brillo de quien manda, tu señor, poderoso guerrero

David contra Goliat, piedra en mano contra el poderoso filisteo
Ni tiembla, ni se amilana,
ni llora, ni tiene miedo
¡No, entre la greda del fracaso no agarra la raíz al desasosiego!

Mi nombre no es Cerbero
Pero soy guardián, fiel y fiero
de la puerta de mi voluntad
de la fortaleza de mi deseo

David contra Goliat, harapo contra poderoso guerrero
Ingenio y alma, contra maquinaria y reino
Hijo pródigo, contra padre severo
Esperanza y alegría resistiendo al sombrío mandamiento

Y sembradas las angustias de las derrotas
donde antes moraban soñadoras fantasías
ahora se tejen paños de palabras rotas
de lágrimas ya baldías

Déjame tan solo entonar mi canto, mi verso
la estrofa que cuenta mi vida,
del que vende palabras, por sonrisas, su precio
del que pinta alas para que vuele el tiempo.

jueves, 9 de febrero de 2017




-Aquí estamos, compartiendo un par de cervezas y un cigarro. ¿Que pasa que en el más allá no hay mierdas de éstas?

-No me toques los huevos con preguntas del otro barrio, no no hay mierdas de estás. No hay lo que hay aquí, hay otras cosas.

-¡Joder eres mi yo muerto, te apareces en el salón de casa que casi me da algo y no puedo preguntarte! ¡Hasta después de muerto soy un gilipollas!

-Ja ja ja, por que iba a cambiar eso con la muerte, gilipollas en vida, gilipollas muerto, con peor olor y más paliducho, pero gilipollas al fin y al cabo.

-¿Por que tienes el mismo aspecto que yo ahora? ¿Acaso muero pronto?

-No, los palmolibe podemos elegir el aspecto con el que nos presentarnos a vosotros, pringados. Es menos traumático para ti  verme igual que estás tu ahora, si me presento mas viejo quizás no me reconozcas y paso de enseñarte lo degradante que es la vejez.

-Palmolibe, encima con guasa.

-Traeme otra birra anda, olvidaba lo buena que estaba una rubia fresquita.

-Joder, y encima me gorroneas.¿Bueno que eres, un angel, un espectro, un demonio, un puto rockstar que se me aparece para que le escriba una canción a la muerte?

-Calla y escucha, siempre has hablado demasiado. Tienes claro como quieres vivir, y eso me permite aparecerme ante ti, charlar, gorronearte e incluso gastarte alguna broma. No voy a alterar ningún orden, estas lo suficientemente chiflado para no adelantar la última canción, además nadie iba a creerte.

-En eso tienes razón.

-No importa lo que viene después, solo este cigarro y esta cerveza. Este tiempo, el ahora, las 22.31 del 9 de febrero de 2017. Esta canción de Savatage, este tono de voz, la ropa que llevamos puesta, la temperatura actual, todo esto, el ahora es lo realmente importante, se que eres consciente de eso, pero en vez en cuando el jefe quiere que os lo recordemos, y como por ti velan muchas personas es preferible no enfadarlas y hacerlo de una manera más original.

-Vaya que profundo.

-Gilipollas vivo, gilipollas muerto.

-Gracias mi yo palmolibe.

-Escucha, has tenido la muerte muy presente en los últimos tiempos, es justo que ella se acuerde de ti de una manera más amistosa.

-Menuda amiga tengo.

-¿Desde cuando no echas un polvo?

-¿Y a ti que coño te importa?

-¡Fuuuua como echo de menos echar un buen casquete!

-Eres el puto muerto más informal y capullo que alguien puede imaginar.

-Pues demente de los cojones, te informo que formo parte de tu imaginación.

-Esto es subrealista, pero tienes parte de razón, de mi cabeza pueden brotar las cosas mas inverosímiles.

-Por lo único que se te va a recordar es por las cosas realmente buenas que has hecho en vida, en las que te has dejado una gota de alma. Esas cosas que no tienen más interés que vomitar toda esa mierda que llevamos dentro del envoltorio que el jefe nos da cuando nacemos.

-El jefe da vacaciones por lo que veo

-El jefe tiene un extraño concepto de los derechos laborales, jajajajaj. Es un hijoputa.

-Ya, eso lo sabía antes de tu visita ¡Menuda epifanía me traes!

-Llevas media hora menospreciando a tu yo muerto, la gente que este leyendo ésto estará hasta los huevos de tu poca educación, pedazo de burro.

-La gente que este leyendo ya se hará una idea de como tengo que tener la cabeza, churrita. Ensayo sobre demencia y muerte.

-Bueno, me marcho, como presentación no ha estado mal. ¡La próxima vez pilla Alhambra, como me gustaría volver a tomarme una de esas verdes!

-El fantasma borracho, que cabrón. ¿Y ahora donde te has metido? Bah, me deja hablando solo. Al menos alguien me hizo compañía esta noche. Tiene gracia, mi propio yo muerto, tiene gracia.


lunes, 16 de enero de 2017



   Un instante entre el caos, el aleteo de un ave despierta mis sentidos mientras todo se detiene alrededor. El vértigo, antes extraño en mi cuerpo ahora se convertía en el mejor anfitrión para albergar la percepción de mi nueva situación.

   Cuando la locura se presenta con el amargo sabor a bilis y el golpeteo de la adrenalina mientras el paisaje se torna rojo sangre, no es fácil parar el tiempo. Algo sencillo para mí, en estos momentos, se hace altamente complicado. Para detener el tiempo debo centrarme en algo que esté detenido, en calma, que sea testigo mudo de todo lo que en la escena acontece.

   Me centré en una figura lejana, traje negro muy elegante, ojos verdes, pelo perfectamente cortado y peinado. Una sonrisa cálida dibujada en un rostro hermoso, bien afeitado, todo impecable tanto en su indumentaria como en su aspecto.

   Debia abstraerme mucho para hallar la melodía idónea para que el tiempo me escuchase. Esta vez no tuve más remedio que silbarla, con unos instantes me bastaba para huir de aquel lugar. No me apetecía ponerle letra a la melodía, ni el reloj corría a mí favor.

   El aleteo de aquel ave fue algo extraño. Cuando detengo el tiempo nada se mueve, todo queda paralizado en el lugar que ocupa  en el momento en que la melodía detiene las agujas. Cuando volví a mirar hacía donde antes hallaba aquel hombre, solo me encontré con el cadáver de un chico joven, aquel personaje bien vestido se había esfumado.

   No se muy bien que inició todo aquello, pero me aparte de aquel cuchillo que amenazaba mi pecho, pude silbar a tiempo, la punta del arma estaba a escasos centímetros de mí. El hombre que lo sostenía tenía los inyectados en sangre, odio, ira, todo aquello estaba muy presente en la dantesca escena que me rodeaba.

   Apenas me quedaban unos segundos antes de que todo volviera a la normalidad y el reloj siguiera con su constante tic tac. Mientras salía de aquel lugar algo detuvo mi huida.

   -Bonito truco, joven. Su voz retumbo profunda, parecía bañada por el eco de la eternidad. Era grave y transmitía paz, calma.

   Mis ojos lo contemplaron con fascinación, su elegante traje negro, sus ojos verdes, y sobre aquella figura, posada en su hombro el ave que me llamó mi atención cuando la melodía acabó. Una hermosa lechuza blanca, que me miraba con expresión de curiosidad.

   -¡Oh, vaya te he sobresaltado! Mis disculpas joven. Mi nombre es Damian. No estés sorprendido, conmigo no funcionan esas artimañas. Hace ya que el tiempo y yo no jugamos en el mismo tablero.

   Un golpe metálico de una barra de hierro inició de nuevo la escena. Varios hombres y mujeres se golpeaban, se apuñalaban, se asesinaban entre ellos. La más grave de las demencias fue la artista creadora de aquel cuadro. En pocos segundos el silencio volvió a hacerse dueño de nuestro alrededor. Solo quedaba un hombre de unos 50 años vivo, aunque no le quedaba mucho hasta que terminara de desangrarse debido a las heridas que sufría tras golpes y cortes.

   Damian sonreía mientras yo luchaba contra mi estomago por no vomitar tras ver aquel espeluznante espectáculo.

   -Joven ¿Ahora no silbas?



domingo, 1 de enero de 2017



   Salto al vacío, el aire fricciona cada poro de mi piel desnuda La terrible caída que antes paralizaba mi cuerpo ahora es un vertiginoso gesto ante un Dios dormido, acomodado, sentado en un trono de soberbia sostenido por falsos profetas.

   Pero ahora eso que más da, caigo, mi corazón bombea sangre sin descanso, parece un animal ansioso de arrancar la carne y saltar de mi cuerpo hacía su propia caída en libertad, la verdadera libertad, esa que tanto han tachado de locura, pero yo solo caigo, y caigo y él se limita a bombear sangre, que hace que mis oídos zumben, que brote la adrenalina mezclándose con ese sudor frío que coquetea con el pánico.

   Supongo que mientras desciendo mi cuerpo tiende a normalizarse, mi desnudez se mezcla con la noche, me siento abrazado por las manos de la oscuridad, masturbado por el roce de la suave brisa, que parece querer brindarme una última satisfacción antes de mi destino. Nunca me gustó mi desnudez, pero la noche la adora, la besa, la envuelve. Ya no temo, ya no tengo presente el zumbido dentro de mi cabeza, ahora solo me dejo atrapar, sonrío, siento espasmos de felicidad ante la certeza de que mi gesto es hijo de la mas absoluta emancipación, espontaneidad, soy yo.

   Ahora cruzo la línea en la que todos me contempláis, observáis mis rasgos, mi desnudez, mi demencia, desde vuestro balcón, desde vuestras ventanas. ¡Miradme estúpidos! ¡Mirad como me baño en este cielo exhibiéndome ante las estrellas, mientras vosotros encendéis luces para que os tapen de la penetrante mirada de éstas!

   Todos alertados me señalan, gritan, el pánico en el gentío hizo su maravillosa aparición, bufón de la corte en un mundo donde las emociones están cristalizadas para durar eternamente, como no queriendo consumir vida mientras vivimos. Nuestros cuerpos en conservantes, y nuestros sueños en un desván donde dicen que habita un ser maligno llamado Anormalidad, no dejéis que os toque, pues podéis convertiros en un ser abominable.

   Queda poco para llegar al suelo.

   Escucho los gritos de la gente como ecos armónicos que marcan el comienzo de una nueva canción

   Y entonces, bato mis alas.