Sobre un desierto de palabras se puso la primera piedra llamada silencio, sobre un desierto, miles y miles de palabras, pero un desierto. Él continuó andando pisando levemente sobre millones de frases que saltaban solemnes chapoteando sembrando un continuo eco que muchas veces florecía en forma de miedo y otras en forma de culpa.
Sus pasos rozaban el murmullo, el cáos ordenado de la tiranía más feroz, sus pies intentaban no despertar al gigante reproche.
Mente absorta en su destino, libre de cadenas, de rejones infectados con malícias y rencores. Cada vez más liviano, más majestuoso, casí se podía contemplar su aleteo incesante. La belleza de lo incomprensible, de lo sublime, del gracioso acto que miles de ojos apenas podían percibir pero que excitaba la aletargada mente de aquel que notaba el hálito de su ascenso.
Algunos celosos de aquella obra criticaban su caminar, otros simplemente lo tachaban de demencia, de herejía, sacrilogo desafío a lo estipulado. Solo era un paseo por el desierto, pero la vida que manaba de su gracioso andar a nadie dejó indiferente.
Todo en él era amenaza, su silencio, su independencia, su media sonrisa confiante, y fue entonces cuando rompió el silencio, para cantar, para murmurar frases olvidadas entre tanto polvo y ceniza. Remolinos de rabia empezarón a rodearle, marabunta de odio ante tal provocación. En un desierto de angustia no había lugar para poesía. La muchedumbre quiso ahogar la hermosa demostración de amor, de belleza, de calor, de vida. Todos abatieron el vuelo de aquella criatura, su cantar, lo apresaron, lo encerraron, lo enjaularon.
Ya entre rejas, en un rincón de aquella oscura jaula, donde hasta la más oscura y sombría de las noches habría bebido desasosiego, la hermosa criatura seguía cantando, recitando, dando gracias a la vida. Ni sus encallecidas manos, ni su espalda maltratada apagaban aquel hilo de voz.
Todos aquellos que contemplaban a aquel monstruo blasfemaban, escupían, se burlaban. Un enjendro repulsivo al que hasta mirarlo producía nausea. Todos miraban hacia la jaula con el morbo que produce ver una abominación, un error de la naturaleza. Todos menos una chiquilla, una cría lo contemplaba admirando como aquel ser sonreía y seguía cantando frente al desierto de palabras.
Él la miró, detuvo su cantar, le guiño un ojo y balbuceo en voz muy baja "Tu eres esa esperanza, la musa que buscara su poeta, la poesía que anidara en las manos, la voz que perdimos, el amor que callamos. Tu mi niña eres quien dentro de ti llevará la canción que todos callamos, tu eres el poeta que tanto necesitamos."
martes, 20 de septiembre de 2016
sábado, 13 de agosto de 2016
-Llevo mucho esperandote, sentado, junto a esta ventana donde la brisa juega a despeinarme y ahora te sientas juntoa mi y te quedas callada. Sabía que solo bajarías caundo creyeras que mi cabeza soltaba amarras, pero ese barco encalla muy facillmente princesa.
-Me gusta contemplarte, mitad niño, mitad anciano, una canción que se canta en silencio, una mirada que cuenta lo que su boca calla, así te veo, y así necesito verte.
-Bien conoces que entré en esta torre a esperarte por que en ella te posaste por primera vez a contemplar como de mis manos nacía esa magia, que nos hace únicos a los humanos. Y desde aquella noche mi condena fue anhelarte, mirarte de lejos, sin poder tocarte, sin rozar esas hebras de plata que ahora cortan mis suspiros. Secuestraste mi cordura para hacerme niño canción.
La Noche entró, altanera, saludo a Luna y se limito a quedarse de pie observandonos, callada, jugando con los cachorros de sombras que bailaban de acá para allá, coqueteando con el rostro del niño, y perdiendose en la profunda oscuridad de aquel torreón. Tardó un buen rato Noche en hacer gala de su voz hermosa, sugerente, digna anfitriona de donde tantas pasiones ahogaron su eco.
-Luna este chiquillo vestido de melodía y harapienta libertad ha estado mucho tiempo esperandote, al menos dile que quieres de él.
-Madre, me gusta su compañía, tiene el don de divertirme con su risa y su voz. Lo acuno y el me cuenta sueños, miedos, amores, deseos, penas. Él sabe bien que quiero de él.
-Noche, usted es la madre de todo aquello que abraza, que oculta bajo tan poderoso manto, y en éste me he cobijado en multitud de ocausiones. Los deseos de su hija Luna son la mas hermosa de las maldiciones. Al decir esto el niño calló de golpe, como si su boca se hiciera complice de su mente y ambas se cobijaran con pudor frente a las dos damas.
-Continua niño. Ordenó Noche con la autoridad de aquella que todo lo había contemplado siemdo complice de cualquier acto imaginable.
-Sólo que, querría pedirle que no me privara de poder contemplarla de cerca, rozarla, acariciarla, poder susurrarle al oido todo aquello que hace que renuncie a mi condición de humano. Son cientos de años los que espero para poder acercarme a ella y tomarla entre mis manos. Es tanto tiempo que mi mente olvida ya lo escrito y contado, y la canción se vuelve a repetir, un estribillo maravilloso, hermoso como nada para mí, pero q es interrumpido por una larga estrofa, arpegiada por la ley de la Noche, tocada por manos del tiempo, arreglada por golpes de mar y viento, pero es una tortura, un tormento hasta que llega el estribillo que ahora entono, que se abre paso por mi garganta para cerrarse en un tembloroso nudo. El nudo que anuncia su fin.
Noche calló, y Luna se acercó a la cara del aciano para secarle dos brillantes lágrimas que brotaban de sus ojos. Una tierna sonrisa brotaba sutilmente del rostro de un niño, que comenzó a cantarles a la Noche y a la Luna.
jueves, 16 de junio de 2016
Dejame hablar esta noche, frente a tu máscara, frente al rostro que el mundo te esculpió. Frente a tus errores y fracasos, delante del camino de tristezas y alegrías que dejó sus surcos en tu verdadero rostro, ese que se oculta de una mirada concreta, que hace que yo solo me rinda y escuche, esa mirada que todos llevamos dentro y que surge para destapar la farsa que el señor sociedad nos impone como un uniforme, un sucio uniforme que solo sirve para no mancharnos de nuestra humanidad, de nuestra personalidad.
Dejame contarte que vivir es hermoso, pero no fácil, que lo aprendí a las duras y nunca quise escuchar antes de recibir los maravillosos golpes que da la vida.
Permite que mis ojos se posen inocentes frente a la maravillosa sonrisa que nace del orgullo, ese orgullo que solo vosotros podéis entender y que nosotros a veces ponemos en tela de juicio su existencia.
Solemos reprocharnos sin observar la mirada del prójimo, dando por hecho que el desprecio se dibuja en cada gesto de ese brusco baile en el que nos vemos envueltos cada día con aquellos que son como nosotros. Y ni decir lo que nuestra mente fábrica del que es un poco diferente.
Solo quiero que sepas, que cada día que pasa intento ser mejor que el anterior. Amar, compartir, desnudar lo que llevo dentro, ser ese hombre sencillo que siempre he querido ser, y que a veces solo en la mas sombría de las soledades aflora y me saluda con un gesto de complicidad que es como una bocanada de aire fresco en un mundo rancio y desapacible.
Solo se vivir de una manera, no traiciona nada de lo que me dijiste. Solo derramo cada gota de vida que hay en mí con un fin. Poder mostrar aquello que soy sin miedos, sin complejos, sin rencores, al fin y al cabo no dejo de ser un hombre común, como cualquier hombre o mujer que camina por este demente lugar.
Espero alguna vez estar a la altura de lo que querías para mí. Deseo que esa mirada lejana que hace que acabe la mascarada impuesta desde nuestra niñez sea la que guié el beso que con tanto cariño tengo guardado para tu mejilla, ese que desde pequeño siempre me has dado a mí.
jueves, 24 de marzo de 2016
Esta maldición me abraza, me devora sin ninguna piedad. Cada noche empieza de nuevo, absorviendo cada particula de cordura que en esos momentos puede haber dentro de mi cabeza. Aletargandome y llevandome a otro lugar, a otro mundo, donde mi única labor es mi única virtud.
Todos me miran con envidia, todos quieren ser yo, y yo solo clavo cada palmo de mi condena un poco más adentro, un poco más profundo. Comienza, la primera, resuena, es mi primera sonrisa, que brinca buscando un campo verde donde tumbarse y jugar sin miedo a ningún mañana de perdida y traición. La segunda desciende a mi primer deseo, el más oculto, el más primitivo, anhelando solo el ardiente suspiro de la vida, la sabia que se adhiere a nosotros para hacernos sentir parte del universo de la manera mas animal. La tercera golpea alzandose en hombre, libre, altivo, orgulloso, que contempla al mundo con intención de rodearlo con sus manos y moldearlo para hacer de el algo hermoso, algo rico, lleno de vida, lleno de sueños, de risas, ausente de guerras, ausente de miserias, ausente de muerte. La cuarta retumba tintineando como la risa estridente de un payaso, que se burla del hombre, que se mea en lo sueños y que se viste de fracaso. Un silencio, un respiro para que se acomoden en este viaje, en un delirio ininteligible digno de la mente de un perturbado. Quinta comienzas la cuesta abajo, los temores son ciertos, muchos frutos recogemos de los miedos sembrados, ¡Bailemos, gritemos, estamos salvados! ¡NO EXISTE INFIERNO PUES SIEMPRE ESTUVIMOS CONDENADOS! bebamos, follemos, mi nombre es pecado. Sexta, dulce, pausada, suave en matiz, seductora en su marcha, lujuria tatuada a ritmo de gemidos entre manos atadas, cadente sed en mi boca apagada, salpica el rocío de una madrugada, de blanco pecado sobre la píel desarmada. Séptima, culpa, amarga, fría, vacía, vienes acompañada de la soledad, de hojas marchitas, de noches de invierno, de lágrimas de "madrugá". Todas se mezclan y se transforman en una nueva, todas soy yo y yo soy todas. Madera, silencio y cuerdas, pedales, clavijas y teclas. En esta Torre, donde solo tengo la compañía de ella, un piano y una Luna Llena.
martes, 2 de febrero de 2016
Es delicioso contener tu olor en mis fosas nasales, hueles a sudor, sexo, alcohol, sí, pero también a rencor, fracaso y depresión. Tu inocencia pendida del hilo de mi capricho ¿No es muy arriesgada esa jugada cielo? ¿El más dulce roce de mis labios o el mordisco más desgarrador? ¿Que tendremos de menú hoy?
No voy a soltarte, no supliques, las correas están bien apretadas, lo justo para no dejarte sentir comoda, pero para que la sangre siga su camino palpitando, latiendo, recorriendo cada milimetro de ese cuerpo, suave, delicado, delicioso, listo para ser recorrido por mi sucia lengua.
El tono de mi voz será el eco de tu cordura, abrazate a ella, graba cada silaba de mis sibilinos labios, pués eso te hará sobrevivir a la oscuridad. Lo siento querida, pero perdí la capacidad de ser clemente, tus lágrimas no harán otra cosa que excitarme ¿Acaso no notas ya la erección? Erguida mi carne, será el mejor lugar para que descanse tu boca.
¿Me odias? ¿Me amas? ¿Me detestas? ¿Me deseas? Todo da igual, es lo mismo, yo para ti soy el Dios Sol y la peor de tus pesadillas, ambas cosas van de la mano, ahora te das cuenta. Este mundo nos crea, nos hace esas sucias criaturas que se esconden bajo tu cama, que te observan en la sombra, tejiendo el mayor de los desprecios y a la vez engarzando el más puro de los amores. Ellos crean sus dioses y sus demonios, nosotros solo somos lo que ellos quieren que seamos, ahora tu eres la presa y yo el cazador, bebes de mi, mientras yo succiono tu esencia, un agijón clavado en la carne, un agijón que no quieres que saque, pues esta exquisita maldición es todo aquello que tu cuerpo anhela.
Los dos, ambos, somos lo mismo, una ficción creada por el colectivo, somos dos personajes, dos marionetas, yo solo tengo la opción de dominarte y tu, tu única libertad, ser dominada.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)