miércoles, 18 de diciembre de 2013
Llegamos a ser mundos distintos dentro de barreras de piel donde cada eclipse nos trae nuevas concepciones. Intentamos desarrollarnos de la mejor manera que sabemos y a veces aparecen verdaderos obstáculos durante nuestro aventurero camino.
El arte ayuda a saborear de manera diferente el acontecer de nuestras vidas y nada más por eso ya merece la pena ser artista. El problema del artista es no conocerse así mismo, cegarse, no contemplarse ante un espejo, encerrarse en absurdas ideas que van surgiendo de nuestras estropeadas mentes.
A mí me sucede muy a menudo, dando lugar a una irónica sonrisa, pues, a veces hago cosas que odio en otras personas. Soy humano me digo sonriendo, y por lo tanto, debo utilizar el mismo humanizado baremo en mis semejantes. Normalmente lo que me hace llegar a una conclusión pura y positiva es construir en mi cabeza nuevas ideas y conceptos, nuevos bocetos de esta explosiva imaginación que a veces bombardea la lógica real de mi no muy avispado cerebro. Y sí hay algo que agradezco, es la posibilidad de hacer esto, convirtiendo mis frustraciones en empujones para escapar a un mar de sosiego llamado música.
martes, 10 de diciembre de 2013
El resfriado y algún que otro pensamiento me han arrancado de los brazos de Morfeo esta noche. El día a comenzado con esa sensación agria que tanto detesto. Soy un hombre serio aparentemente pero no paro de sonreír incluso estando solo. Cuando trabajo en la música soy algo mas serio quizás, eso deberían decirlo mis compañeros no yo. Pero hoy era uno de esos días.
Asomarse a la ventana y ver una lluvia de hojas marchitas posarse abajo en el jardín es un momento clave en el martes 10 de Diciembre de 2013. Tener la necesidad de expresar esos sentimientos y compartirlos es lo que hace que el día que comenzó frío y gris, tenga un tono mas anaranjado y cálido.
Tengo hambre de música, es un momento en el que comenzamos a tener un hábito de trabajo muy fuerte. Estoy en este mundo para contar, para sentir e intentar ponerle voz, sentido y melodía a eso. Es lo que siento, espero no ser un pesado, ni un cansino, pero es lo que siento.
Pronto si la voz me lo permite volveré al directo, al escenario, ya sea en acústico o en eléctrico es lo que alimenta a este lobo hambriento de energía, de vitalidad, pues eso es lo que recibimos los músicos desde el público. He llorado viendo a los artistas que admiro y esa energía que les he dado se de sobra como la perciben ellos.
Debemos servir de ejemplo a todos aquellos que nos admiran.
Fuera de la noche que me cubre,
Negra como el abismo de polo a polo,
Agradezco a cualquier dios que pudiera existir
Por mi alma inconquistable.
En las feroces garras de la circunstancia
Ni he gemido ni he gritado.
Bajo los golpes del azar
Mi cabeza sangra, pero no se inclina.
Más allá de este lugar de ira y lágrimas
Es inminente el Horror de la sombra,
Y sin embargo la amenaza de los años
Me encuentra y me encontrará sin miedo.
No importa cuán estrecha sea la puerta,
Cuán cargada de castigos la sentencia.
Soy el amo de mi destino:
Soy el capitán de mi alma.
Descansa Madiba. Gracias.
martes, 3 de diciembre de 2013
Siempre surgen momentos de reflexión, de analizar y pensar. Desde hace tiempo he asumido ciertas responsabilidades en mi vida. Responsabilidades que aparentemente no son necesarias en una vida que aparentemente vaga a la deriva. Pero a la deriva el destino no suele dejar nada.
Sin saberlo decidí tomar una decisión años atrás, y el mismo devenir de las circunstancias me ha empujado aún más a ese camino. Es curioso pues en teoría me debería arrepentir por que según la sociedad soy músico y estoy pecando. Debo pagar mil años de penitencia en un infierno llamado mediocridad, pues, este trabajo no aporta beneficios. Todavía me sorprende y me pregunto a que beneficios se refieren, por que todos los que necesito los tengo a pie de escenario o entre los versos de una canción.
Estar solamente avanzando en un mundo donde tanto tienes tanto vales me aburre, es soporífero hasta irritar. Tener la única ilusión en la vida de cambiar de coche, casa o camisa, puff, lo siento, no es para mí. Prefiero intentar avanzar algo más en lo musical, trabajar, componer y preparar cosas nuevas.
Ando como un niño pequeño con las novedades que cada día trae a mi trabajo. Ando como un crío por enseñarle al mundo el trabajo que hacemos. Esa ilusión si que es hermosa, el ver caras entre el público de satisfacción, el que gente conecte con el artista al oír su obra. Expresar y observar, dar, brindar lo que llevamos dentro, vaciarnos.
Y después volver al ritual de tomarme una copa mientras comparto con mis compañeros la alegría de uno de los instantes mas hermosos que puede encontrar un ser humano. Tocar el cielo con los dedos.
He elegido este camino, aunque a veces no sea el mas sencillo, pero lo que si sé es que es el más hermoso y eso es gracia a ese público que tanto cariño nos da.
La canción es una canción que un joven chico escuchaba soñando con ser cantante algún día. Hace años ya de aquello, pero no se olvida ese joven de lo hermoso de su sueño.
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