Estos días atrás donde la lluvia ha hecho su aparición en escena, he estado con gripe, el Sábado fue un día complicado a nivel de ejecución como cantante, pero, todas las circunstancias se dieron para ponerle magia a una noche otoñal.
Una vez dentro del Zeppelin me encontré con caras familiares para mí, era un día complicado pero tenía la certeza que disfrutaríamos mucho. Un café y alguna cerveza después bromeábamos viendo el "me rindo" del Real Madrid contra el Atlético. Ya cambiados, listos para el esencia y con el paladar hecho a un buen Jack Daniel, nos dispusimos a comenzar con el concierto.
Magnifica la acústica en el formato Esencia en el Zeppelin, cada vez disfrutamos mas con el sonido de tan mítico local. La gente poco a poco iba entrando aunque la prohibición del humo nos perjudique a los músicos dejando gente fuera. No me importó termine saliendo por una de las ventanas y metiendo a todo el mundo para dentro. Así termino una actuación que la banda siempre recordará como grata, simpática y de buena ejecución.
Seis de la mañana, un criatura de melena y barba entraba en casa con el chaleco a medio quitar y con muchísima hambre. El Domingo de un músico tiene un sabor especial.




