lunes, 27 de enero de 2014



   Soy capaz de devolver palabras a un silencio viejo y efímero que corta con su frío manto cualquier atisbo de esperanza. Soy quien puede tejer las iniciales de un latido entre el cálido hálito de la soledad. Nobleza onírica hecha del recuerdo de mi estirpe.

   Soy quien despierta a la Luna mordiéndola, arañando su espalda para que se arrastre hasta vuestros sueños, para que moje vuestras sabanas y mendigue vuestros lujuriosos besos.

   Danza obscena y pausada que atrapa miradas haciendo al tiempo sumiso, vasallo, esclavo, bufón infinito. La adormidera se posa en mis parpados para sembrar la nueva visión. Acaba conmigo, elévame hacia el altar de tus deseos, déjame ser quien cargue con tus lamentos.

   Y busco una mirada, solo una que despierte de vuestro sueño, que os haga postrar ante tan grandioso reino, pues mi deber es atenderos, serenar vuestro recelo, callar vuestros miedos. Arrodillaos ante lo imposible hecho verbo.

   Soy Marques de mil anhelos, Duque de un millón de quimeras, Señor de cientos de deseos y vagabundo en un irreal imperio. En la voz guardo mi hierro, en la palabra el blasón que me guarda,  en el silencio se esconde la audacia y en mi mirada esta mi ejercito.



   Un mundo sin arte sería un infierno.

lunes, 20 de enero de 2014


   A veces contemplamos desde una discreta ventana, observamos el mundo que hay fuera desde el mundo que llevamos dentro. Algunas veces son simpáticas las imágenes, otras, son sólo momentos patéticos que hacen que me plantee si deberíamos empezar a negarnos a compartir el aire con algún compañero de especie.

   Ya me he saltado en varias ocasiones la norma del ¿Que dirán de mi? Y otras me he limpiado mi soberano trasero con la regla de "Yo se más que tú aunque mi vida sea una mierda". Soy un hombrecillo que delira, un pobre iluso que piensa que alguien en el mundo está dispuesto a prestarle algo de atención.Un egocéntrico ser que cree que puede escribir algo que sea interesante para el resto de la humanidad, y en ese momento tener los focos sobre él como si fuera una Marilyn cualquiera cantándole a un excitado Kennedy.

   No se a cuanta gente le debe importar mi existencia, ni si el mundo estaría mejor sin mi la verdad, pero si es cierto que a veces es mejor no opinar, ni dar tanto tu punto de vista en general. Es más inteligente no hablar de experiencias propias, ni de conclusiones sacadas a raíz de un pensamiento, incluso me atrevo a decir que creo que la mayoría del tiempo, nuestra voz debería estar a un volumen lo suficientemente bajo como para no molestar al resto del coro.

   Pero si hay algún oído dispuesto a acercarse a mi bajada voz, a mi estúpida existencia, a mi particular manera de ver el mundo, la música, la vida, y sacar algo positivo de mis desvaríos, merecerá la pena tener este pequeño momento egoísta llamado vivir.

   Ahora ponme el bozal y vuélveme a meter en la jaula. Seguiré contemplando esta absurda broma de mal gusto llamada Mundo. Y cuidado, procura que no me escape.

lunes, 13 de enero de 2014



   No hay nada como levantarse pronto y hacer algo de ejercicio. Quizás sea una costumbre un poco olvidada, pero la he retomado desde hace tiempo. Es un momento perfecto, equilibrado, donde el mundo se empequeñece, un rítmico latir, música, viento, una tímida lluvia coqueteando con mojar la enmarañada coleta y mi jadeante respiración.

   Hay momentos en los que pararías, pero tu voluntad hace que consigas acabar, que sigas adelante, aprietas los dientes, sonríes y sigues. El sudor resbalando por la frente hasta la nariz, por las mejillas, la camiseta pegada al cuerpo, y una innegable sensación de libertad.

   Cuando todo ha acabado, cuando ya estas duchado, con el pelo mojado sobre la espalda, sentado degustando un té, eres consciente de lo significativo que es un momento así en la vida. Me preparo para seguir con esa comunión, con la cita deseada, con contemplar a esa musa que hace que el tiempo carezca de sentido. Con degustar de su boca un tan anhelado suspiro que me invite a secuestrar el calor de su piel, a arrancar el olor de su cuerpo para hacerlo mio aunque solo sea un instante, a acariciar su húmeda libertad antes de adentrarme para servir sus deseos. Somos esclavos de las musas.

   Mañana ya purgaré mis pecados en una montaña llamada mundo real. Ahora, después de la natural comunión con mis instintos, dejadme a solas con mis musas.

 

miércoles, 8 de enero de 2014




   El principio del año es complejo, se reflexiona sobre todo lo acontecido y se afrontan nuevos retos. La verdad. Tengo un año por delante difícil y a la vez muy emocionante, cosa que me hace sonreír.

   Hace unos días estuve en el lugar donde empezó todo. Donde una canción fue grabada en lo mas profundo que llevo dentro. Hay cosas que creemos haber olvidado pero que no se van, que quedan agazapadas en un rinconcito esperando a ser visitadas de nuevo.

   Aún soy un niño, por mucho que intenten disimularlo las canas de mi barba, aún soy un niño. Y aquel recuerdo lo demostraba, y me hablaba al oído contándome que lejos, tiempo atrás, un niño subido a un tejado soñaba con volar, con dejar esas cadenas que le amarraban al suelo, que lo anclaban a un desesperado mañana.

   Ese recuerdo se sentó frente a mí, en la oscuridad, apenas una silueta de pelo corto despeinado, con voz calmada y culpable me relataba cosas y yo asentía entre alguna tímida sonrisa. Gracias a ese recuerdo volví a comprender, pues las personas olvidamos comprender  y tienen que venir los recuerdos para que lo hagamos de nuevo.

   Entendí que tengo que dar gracias por gente que me rodea, dándole sentido a mis pasos, que hay mucho por hacer, que mirar atrás para regocijo de malos momentos no es buen ejercicio, que la humildad es el principio de una conversación, que debo respetar que los demás se equivoquen. Mi peor defecto es despreciar al que no sueña, quizás sea lo más difícil de cambiar en mi carácter.

   Aprender de nuevo, aquella silueta en la oscuridad, me hizo aprender de nuevo, y me perdonó. Ahora doy gracias por todo eso, que otros no ven, que poseo. Amigos, familia, gente que me aprecia y me respeta, grandes compañeros que he tenido y que tengo, tanto en la música como en alguno de los trabajos que he realizado en mi vida, no son solo nombres, son recuerdos, sonrisas, todo eso que aquel recuerdo me volvió a destapar.

   Aquella figura despeinada que tenía frente a mi en la oscuridad me enseñó que yo no sería quien soy si no fuera por esas personas. Que las palabras son solo sonidos si no hay oídos que las escuchen. Que las lágrimas solo son un acto más si no hay nadie para ayudar a acabar con ellas. Que una canción solo es ruido si no hay alguien para cantarla contigo. Y aquella figura despeinada sobre el tejado en aquel lugar hace mucho tiempo, pidió un deseo a la Luna y la Luna con una leve brisa, le contestó.