martes, 17 de noviembre de 2020

PROVOCACIÓN

 PROVOCACIÓN



   Detestable desdén con el que se encogen las palabras, el eco de la nada, el vacío más absoluto en la mirada, el desarrollo más lento posible. Ese palpitar propio de antes de una explosión, esa calma absoluta con la que el desastre se hace anunciar. La rabia aflorando como una enredadera que atrapa hasta el más dulce de los corazones, los pulmones hinchándose más y más con cada bocanada, las sombras contemplan encogidas, atentas, sabiéndose testigo de la maravillosa obra, la ira.

   El público espera el desenlace, el ser, sólo respira, contempla a su alrededor con unos ojos donde el fuego navega sobre una helada mirada. Una guerra parece estar teniendo lugar dentro de él, pero, de repente todo parece acabar con un suspiro, con una fugaz mirada hacia el vacío, el desconcierto tiene lugar.

   Se gira, y comienza a caminar despacio, hacia un rincón, donde nadie lo ve, entre la más absoluta oscuridad, donde sonríe, donde mira hacia arriba y murmura algo, ya nadie le mira, sabe que la guerra ha terminado, nadie ha perdido, nadie ha ganado.

   Las hojas caen sobre su pelo, el invierno parece querer mecer su pelo con una brisa helada, esa brisa que le transporta a tiempos mejores, donde sus raíces crecía fuertes, el reloj ya no suena, solo el salvaje y libre danzar de la libertad.

   Atrápalo, no lo sueltes, no eres nada, ese es tu don, puedes apartarte de todo y cantar, solo cantar, gritar, alzar la voz hasta un cielo ignorante de tu existencia, deja que escape de tu garganta, deja que salga, que queme tu pecho, que el dolor sea tu cómplice, tu aliado, tu maestro y tu juez.

   No necesitas ser entendido, no es vital ser oído, no es tu fin, no es tu meta. Absorbe con pequeñas bocanadas todo aquello que antes no podías asimilar, no serás el fin del incendio, solo serás un arbol más en el detestable fuego de la humanidad, en el aberrante y pestilente decaer de ese mundo del que tu nunca has sido parte.

   Deja de sentir, deja de entender, solo conviértete en ceniza, deja que el inevitable juego suceda, contémplalos y nunca olvides. No olvides como escuece, recuérdalo siempre, levántate ve hacia ellos y sonríe con una reverencia. Estás a su servicio, no hay provocación, no hay reacción, el letargo da paso a una nueva forma de vida, a un nuevo ser que mira de frente con una mueca en la cara, con paz latente, con la helada brisa susurrando suavemente sobre los oídos, una voz grave que todos escuchan, una palabra que se puede entender con claridad, la provocación ha dado paso al hijo de la incertidumbre, señoras y señores, les presento a un nuevo compañero de viaje, les presento al Miedo.

jueves, 16 de enero de 2020

Decrépita Alegría

DECRÉPITA ALEGRÍA


   El silencio, mi padre, mi absurda estirpe. Esas marcas en el pozo de mi mirada, esas similitudes en los surcos de mi cara, donde la sonrisa se mece a veces y el manantial de la tristeza mana en ocasiones para recordar la absoluta fragilidad de mi ser. La música, mi madre, la tintineante alegría de quien devora todo lo malo alrededor, haciendo de la más gris habitación un jardín donde relajarte. No se si he heredado eso, ni lo pretendo, la mezcla en mí hace que cada paso en esta cuerda floja sea ha veces de funambulista y otras la de una bestia que se aferra a la cuerda antes de destruirlo todo a su alrededor.


   Os cuento esto para poneros en situación de lo que contempláis, para que comprendáis lo frágil que es cada paso sobre esa cuerda, haciendo de nosotros o algo gracioso, elegante, sutil, o animales enfurecidos cegados por el odio. ¡No me tengáis miedo! ¡Solo hago lo que me habéis enseñado!

   Cuando era niño siempre ofrecía una sonrisa ante las burlas de los demás, solo agachaba la cabeza e intentaba obviar la malicia y la dureza de algunas palabras, si soy diferente a vosotros, me costó tiempo aprender esa lección. Siempre he pensado que todos tenemos derecho a una oportunidad, el problema es cuando tu das las oportunidades y el resto del mundo te las niega, alegan que es lo mejor para ti, para que te hagas fuerte, duro, para que no cedas ni un ápice en la pelea del día a día. ¡Aquí estoy, listo para enseñaros lo cruel y duro que puede ser vuestro día a día!

   ¡Shhhh SILENCIO! Llevo 2 años callado, creo que me he ganado el derecho a poder contaros, creo que ya puedo dejar que el calor se haga fuego, que el fuego se haga tormenta, que podáis oír el trueno antes de la oscuridad.

   Ya no os reís, lo siento, se que es complicado hacerlo en esta situación, Vuestras lágrimas, las conozco, son de angustia, de desperación, de ¿Por que yo? Sabéis, yo también me he preguntado muchas veces eso, pero, cuando te bañas en el océano más oscuro, los monstruos de las profundidades o te devoran o te aceptan. Con cada paso que he dado me he sentido más en paz, con cada bocanada tras entrar en el me he sentido más puro, soy yo, realmente yo, quien vosotros contempláis ahora amordazados mientras vuestras lágrimas y mocos caen sobre la cinta.

   Nos equivocamos, somos mezquinos, egoístas, nos engañamos a nosotros mismos, consumimos y nos consumimos. No sabemos lo que es el amor, nos despreciamos cada día ¡BUENOS DIAS, ESTOY AQUÍ! No nos miramos, no somos capaces de valorar al resto del mundo, el desprecio es nuestra carta de presentación. ¡MIRADME AHORA! ¡AHORA SI ME VEÍS, YA NO SOY INVISIBLE! ¡ME QUERÉIS DAR LOS BUENOS DÍAS AHORA!

   Voy a seros sinceros, me encanta como empiezan esas frases, ¡VOY A SERTE SINCERO JA! Después llega la patada en los huevos, jajajaja, bien, yo ahora voy a ser muy sincero con vosotros. Los 5 vais a morir. Es un cuchillo grande, con suerte acertaré en un órgano vital pronto y no sufriréis mucho en vuestra agonía, esa es la parte del funámbulista, ahora os contaré la parte de la bestia, del animal, de la ira, del odio por vuestra especie. Pasarán muchos días, un día morirá uno, otro otra, otro mes otro, jajajajaja, ¡NUNCA SABRÉIS CUANDO VA A SER, PERO SERÁ, Y MI REGALO SERÁ EL ABANDONO DE VUESTRA ESPERANZA! Abandona todo esperanza antes de cruzar esta puerta. Eso debía poner en la puerta de aquel banco antes de que yo entrara, ahora me atenderéis.

   

viernes, 19 de julio de 2019

   Un beso, ese gesto de cariño, de amor, un regalo, esa maravillosa sensación que te recorre cuando lo apuestas todo al rojo, a ese instante, al latir de tu boca y la mía. 

   Trepa de tu estomago a tu pecho, para amarrarse a ambas bocas, un amante incansable que quiere su climax entre los cuatro labios. El acto que puede ser más dulce o más sucio. Pueden ser de cariño, tiernos, roces quebradizos y final con suspiro, o la más decadente de las pasiones con nuestras perversas lenguas de perfectas anfitrionas. Pueden hacerse lluvia y caer por nuestros cuerpos sin ningún tipo de criterio ni pudor, mojando suavemente cualquier punto de nuestro hambriento cuerpo.

   Puede parecer algo que a todos nos encantaría, pero no, no es así. Los besos son cuchillas, que cortan de una forma tan fina que dejan cicatrices sutiles, pero que nunca curan. Son recuerdos que golpean en noches de silencio y madrugada, de baile de luces y sombras, entres sabanas y almohada. Son unos cabrones que se clavan tan hondo, que el solo hecho de imaginar sacarlos daña la bocanada mas profunda de aire en el último rincón de nuestro pecho.

   No sabría deciros si el peor castigo es dar un beso, o quedarte a escasos centímetros de hallarlo. Si tener su eco en el paladar de la memoria o quedarse aspirando el casi cercano perfume de la cálidez de esos labios, que para siempre serán malditos.

   He besado, he dado besos hasta con sangre, mordidos por la pasión más obscena, si es que realmente puede ser obscena la pasión. He bebido del deseo hasta saciarme con la piel más ardiente, secando mi boca y perlando mi respiración. Besos, traidores que volvéis a visitarme con la promesa de un momento cálido y agradable, y solo rompéis mi calma en tormenta de recuerdos y promesas, de ilusiones tejidas con el manto de la inocencia, siendo yo, un loco al que con un solo beso se le han comprado sorbos de vida. Sorbos que cada vez son más escasos, y que no se si más caros, por que, os digo algo, nadie, nadie, sabe el valor de un beso.

viernes, 12 de julio de 2019

Marioneta

   Nómbrame, llámame, susurra entre penumbras implorando que aparezca mi figura. ¿Me temes? ¿Me deseas? ¿sabes bien quien soy, lo que soy? Sigue luchando, sigue mirando al sol, la cegadora atracción turba tus sentidos.

   Se agita tu respiración, lo noto, noto cada bocanada de aire, el lento movimiento de tu pecho tomando cada bocanada de aire es como una delicada, dulce, sensual danza. Hasta el último se eriza observando tan deliciosa imagen, eres una oda a la vida, un verso extraviado del poema mas grandioso hecho a la belleza jamás. Un rebelde desafío que crea celo en cualquier deidad, algo impío, algo tan bello que paraliza a quien lo contempla en un instante por el cual mereció la pena vivir.

   Mi voz es silencio, no hace falta emitir ninguna nota de esta canción tan conocida por ti. Es una melodía que nunca escuchaste, pero que pareces tener grabada entre los más profundos ecos de tu pensamiento. Tu alfa, yo omega, la oscuridad me cubre, y tu mirada se clava exactamente donde está la mía. Un maravilloso anatema tatuado en cada poro de nuestra piel. No hay bien ni mal, solo tu y yo, el mundo se postra ante nosotros, somos verbo, somos uno.

   "Pam pam, pam pam, pam pam". Escucho los latidos, los tengo tan cerca, me relamo, mi boca se deshace, necesito olerte, necesito salir de este rincón y guardar en mi pecho la esencia primaria de tu existencia. Tiemblo, "pam pam, umm, siiiii, pam pam", lo tengo tan cerca.

   Mírame, las sombras no te dejan ver, pero sabes muy bien que estoy ahí, a escasos centímetros de ti. Ángel, demonio, no lo sabes, ¿el escalofrío es por deseo, por miedo, por ambos? la adrenalina mana de ti, lo huelo, "ufff, me excitas tanto que mis sentidos se nublan". Notas la humedad, te dejas caer en ella, sudas, tu respiración se agita más y más, tus muñecas notan el helado tacto de algo que las apresa, tus piernas no pueden reaccionar, observo tus muslos, tu cadera, tu vientre, el deseo es tan fuerte que golpea mi cabeza, hasta me aturde.

   Eres mía, mi marioneta, sigues contemplando mis ojos, no necesitas moverte, no quieres moverte, solo notar el tintineo de mis deseo, yo moveré tu cuerpo a mi antojo, ya no temes, sabes que no puedes escapar, lo sabias incluso antes de que pasara. Me acerco, sonrío, sonríes, derramo una lágrima de amarga felicidad, de ese sabor a "esto es tan maravilloso que no quiero que acabe nunca".
Nómbrame, ya me tienes frente a ti, ya estoy en ti, ya estás en mí, llámame, pues en esta red, tu voz es lo único que me hace no perder la cordura. Mi marioneta, danza para mi, baila antes que mis cuerdas no sean más que hebras viejas y flojas por la inclemente mano del tiempo.

domingo, 7 de abril de 2019

ACORDES DE INTRODUCCIÓN A LA PRIMERA ESTROFA


   Un latigazo en mi memoria corroe cada partícula atrapada en aquellas historias. Ahora solo son recuerdos de un pasado ya muy distante, los días son lejanos ya, los años décadas, eras. Eras marchitas en mi memoria, rescoldos casi apagados temerosos de llegar a convertirse en ceniza
   Desde aquí arriba se puede contemplar todo, desde aquí veo la miseria, la locura, la estupidificación del ser humano. Solo vigilo desde esta cima, callado, pensativo, la curiosidad de antaño ha pasado a ser una bocanada de bilis en mis sentidos. Un mal sabor de boca que nunca se marcha y que se intensifica cada vez que me centro en sus miradas, esas miradas, ese vacío altanero, esa prepotencia superior.

   Me alejo otra vez, vuelvo al verde oscuro de mi paz. Me encierro en la canción, me vuelve a abrazar, me abstrae de todo, el viento danza al son de la música, locura se arrodilla ante mi preguntándome que deseo. Deseo ser parte de esto, olvidar el vacío de ese precipicio y perderme en este bosque, ser niño, cantar latidos, latir estrofas.

   Locura sonríe y me abraza como una madre abraza a un hijo, después me desnuda como una mujer desnuda a su marido y me besa como una ardiente amante besa preparando lo que después va a ser comido. Soy devorado cada minuto en soledad, es una triste punzada de placer, alejándote de una fea realidad, pero acercándote al ciego éxtasis de la eternidad.

   Mi rostro ya no es como era, mi pelo ya no es como era, mi cuerpo ya no es como era, todo ha cambiado, una metamorfosis que no para, que no cesa, a cada instante una forma diferente, soy éter, soy piedra, soy pozo, soy enredadera. Soy un niño, soy lo que era. Una incesante cascada de cambios por dentro y por fuera. Puedo ser lo que deseo pero solo cuando Locura quiera, puedo ser lo que ella quiera pero solo cuando ella me besa. Me derramo entre sus brazos para luego ser su trono de piedra, para luego vagar entre sus piernas y ser laguna, manantial, fuente, mar en tormenta. Ahora soy niño, canción resuena, ahora soy hombre, escribiendo mi condena, ahora soy lobo echado en la verde pradera.

   Las ondas en este charco interrumpen la voz que esta historia cuenta, el niño levanta la mirada del charco para dar la bienvenida a Lluvia, que poco a poco se acerca, dando puñaladas al hombre de canas que en el fondo del agua paciente espera. Niño que ya no lo observa, hombre callado, pensativo, realidad a un fondo y música de gotas al caer que resuenan.

   -Por hoy ya está bien niño, que el pasado y el futuro se fundan bajo la lluvia confundiéndose como dos amantes ansiosos, locos, impacientes, salvajes, obscenos, impíos, desafiantes y rebeldes. Que las mentes jueguen a descifrar la Canción de este bosque tan verde.

martes, 15 de enero de 2019

   Vacío, ese hueco que absorbe todo el color de nuestras vidas. Ese demonio que está latente en nuestro interior con un "te lo advertí". Atrapando cada suspiro con una sonrisa como un gato atrapa al ovillo de lana.

   Ese oscuro agujero en nuestro pecho que pretende ser el centro de nuestro ser en las noches de silencio, de incertidumbre, de miedo. Ese barranco donde nos precipitamos sin remedio, un lugar donde duermen nuestros sollozos después del llanto, después de la decepción.

   Soy un muñeco olvidado en una repisa, un viejo y andrajoso juguete. No necesito cariño, solo la opaca mirada del resto de la estantería. He aprendido a vivir con este agujero, he admitido que la vida en tu habitación es así. Niño mimado, ya no quiero jugar, solo necesito que sacudas el polvo de mi mirada en vez en cuando. Soy un recuerdo en el fondo de un recuerdo. Un eco lejano entre la intermitente y lenta caída entre tu olvido. Pero, de vez en cuando entra un rayo de sol por la ventana, un destello que me ilumina y tu me miras. Y ese hueco se llena, y surge en mi otra vez el más doloroso de los sentimientos, a veces podríamos pensar que no, pero sí, es la más cruel y dolora de las emociones, mana esperanza.

   Esperanza a ser querido, aceptado, depositado de nuevo sobre tu regazo. Abrazado, niño mimado, si solo tuvieras una mínima idea de cuanto echo de menos tus abrazos, al menos tendrías la piedad de brindarme uno en vez en cuando. No necesitaba nada más en los días de mi larga existencia que uno de tus abrazos, con eso, el mundo se podía ir a la mierda, yo era el ser más especial del universo, pero ahora solo soy un objeto que ocupa un rincón en tu vieja estantería.

   Y en este momento el hueco me devora, me hunde, me hace suyo. La mirada perdida en el ayer, en ese ayer donde mis días eran completos, llenos, plenos. Navego en mi mente, dispuesto a romper las reglas, la marea juguetea conmigo antes de volcarme y hacerme naufragar en la más absoluta realidad. Y la esperanza brota ofreciéndome ser un pirata, ser un nuevo yo, un ser diferente, sin huecos en el pecho, sin miedos, sin demonios de Te lo Advertí. Sin canas de viejo ocultando sonrisa de niño. Un nuevo juguete más espectacular, con más brillo, pero, al final solo soy, ese harapo viejo que al hombre lo distrae durante unos cuantos segundos entre los más lejanos recuerdos de aquel niño mimado.

lunes, 5 de noviembre de 2018

Se balancea el sol, sonriéndonos, acariciando con su último brillo, mermando su cálido manto. La noche pide paso entre sus largas trenzas, la oscuridad quiere anunciar la llegada del helado velo tintineante.

Somos muchos, nos agazapamos en nuestro rincón, alimentados, protegidos, lejos del dañino suelo, lejos de la larga caída. El viento amenazante nos advierte con su mecer del cercano momento, de ese instante en que pasaremos a ser alimento de nuestra descendencia. Algunos temen, yo solo espero, el tiempo nos hace más pasivos, nos aletarga, parece prepararnos para nuestro inevitable fin.

Aguardo el seco golpe que me haga caer observando todo lo que forma parte de mi desvanecer en una vertiginosa carrera hacia el final, o hacia el principio. El ciclo es nuestro Dios, la rueda nuestra naturaleza, esa rueda que nos empuja a volver y volver, a nacer y nacer.

No temo, quiero volver a la raíz, beber de su vida, ese momento único que marca nuestro nuevo devenir. Somos simplemente estelas centelleantes de vida, fugaces, leves, maravillosas hojas alimentando el manto sobre las raíces.

Las ramas no son nuestro hogar, la savia es la verdadera morada, ese rincón donde somos parte de algo más importante. La lírica antes de la épica, el crecer del héroe y del villano. Todos somos parte de la misma historia en este árbol de vida, todos tenemos nuestro papel, y en la raíz se encuentra la clave de todo.

Tanto tiempo queriendo ser grandiosos y al final solo somos alimento. No es triste, no es insignificante, solo es. Elegimos como brillar, como mostrar nuestro color, como bailar en el largo día de nuestra existencia, como apagarnos en la larga noche de nuestra decadencia, pero solo somos uno más, y en esa esencia está nuestra alma. El alma y la raíz, somos uno, savia. Y nuestro sabor no es el mismo, extraordinaria obra difícil de comprender, como casi todo lo extraordinario de nuestro existir.