viernes, 19 de julio de 2019

   Un beso, ese gesto de cariño, de amor, un regalo, esa maravillosa sensación que te recorre cuando lo apuestas todo al rojo, a ese instante, al latir de tu boca y la mía. 

   Trepa de tu estomago a tu pecho, para amarrarse a ambas bocas, un amante incansable que quiere su climax entre los cuatro labios. El acto que puede ser más dulce o más sucio. Pueden ser de cariño, tiernos, roces quebradizos y final con suspiro, o la más decadente de las pasiones con nuestras perversas lenguas de perfectas anfitrionas. Pueden hacerse lluvia y caer por nuestros cuerpos sin ningún tipo de criterio ni pudor, mojando suavemente cualquier punto de nuestro hambriento cuerpo.

   Puede parecer algo que a todos nos encantaría, pero no, no es así. Los besos son cuchillas, que cortan de una forma tan fina que dejan cicatrices sutiles, pero que nunca curan. Son recuerdos que golpean en noches de silencio y madrugada, de baile de luces y sombras, entres sabanas y almohada. Son unos cabrones que se clavan tan hondo, que el solo hecho de imaginar sacarlos daña la bocanada mas profunda de aire en el último rincón de nuestro pecho.

   No sabría deciros si el peor castigo es dar un beso, o quedarte a escasos centímetros de hallarlo. Si tener su eco en el paladar de la memoria o quedarse aspirando el casi cercano perfume de la cálidez de esos labios, que para siempre serán malditos.

   He besado, he dado besos hasta con sangre, mordidos por la pasión más obscena, si es que realmente puede ser obscena la pasión. He bebido del deseo hasta saciarme con la piel más ardiente, secando mi boca y perlando mi respiración. Besos, traidores que volvéis a visitarme con la promesa de un momento cálido y agradable, y solo rompéis mi calma en tormenta de recuerdos y promesas, de ilusiones tejidas con el manto de la inocencia, siendo yo, un loco al que con un solo beso se le han comprado sorbos de vida. Sorbos que cada vez son más escasos, y que no se si más caros, por que, os digo algo, nadie, nadie, sabe el valor de un beso.

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