martes, 29 de abril de 2014



   Mírame a los ojos, sigue alimentándote de mi, saborea hasta el último ápice de mi carne. Llena tu vacío con el punzante gusto de mi más oscuro ser. Exprime hasta la última gota de mis servicios.

   Mis alas hace tiempo que se quemaron y sus cenizas cubrieron tu piel, tapando el pudor de tu inocencia. Ya no pones la otra mejilla, ahora miras de cerca y atrapas el olor del momento, la presa ya es cazador. Que bello es el sonido del precinto al romperse, un precinto que jamás se volverá a restaurar.

   Ahora tu sonrisa tiene un toque mas interesante, un dulce balanceo entre la niñez y la demencia. Desde que aceptaste mi presencia en tu corazón sonríes mas a menudo ¿Acaso la intensidad de una vida no se mide por las veces que sonríes?

   Muerde, haz que el dolor se mezcle con tu dulce saliva. Deja que las sensaciones fluyan, desnúdate de estúpidas normas que ni tú ni yo hemos aprobado. Es hora de que seamos uno, es hora de gritar, de soltar amarras. El barro mancha cuando tienes algo preciado que manchar, cuando vas desnudo el barro tapa las heridas. Y cuando el dique se rompe, todo lo que nos rodea se vuelve barro. Llega la cuenta atrás, el tic tac del corazón cada vez se hace mas intenso antes de explotar. Bang.






lunes, 21 de abril de 2014




 
                                                INNANA

   Ven, muéstrame otra vez de que estoy hecho. Empápame de tu dulce humedad, derrumba mi cordura para postrar mi maltratada conciencia ante el manto de tu belleza. Miénteme y maquilla mi realidad para darme un sentido, un camino, una bocanada de aire.

   Derrotado está tu hijo y sonriendo por ver la magnífica maniobra de un enemigo que me confunde con multitud de disfraces. Y aún derrotado me sostengo apoyado en el frágil fragmento del sonido de mi voz, calmándome a mi mismo, acariciando mis desquiciados sentidos con una voz dulce y profunda. Toca mi piel para mostrarme que aun mi sistema nervioso me informa de algo más que el dolor, resbala por mi espalda para tensar mis músculos y mis tendones con un acto reflejo de la vida que aún queda en mí.

   Prepara mi cuerpo para otra lucha con tu frío masaje y desnuda mis ojos de dudas como tu solo sabes hacer. Mi figura erguida recupera poco a poco el aliento que había perdido en un eco tan doloroso que haría olvidar a cualquier ser la posibilidad de soñar con algo bello. Despierta, comienza a palpitar, se hincha mi pecho, tus manos me envuelven, pegan la ropa a mí piel. Todo vuelve a comenzar, de nuevo, y la sonrisa se hace mas grande, pues es para lo que estoy aquí, un manantial que se hace caudalosa desembocadura sobre un mar en calma que rompe en tempestad. Explota otra vez hasta que el cansancio queme mis articulaciones, que el dolor se mezcle con la salvaje fricción.

   El ciclo vuelve a comenzar soy consciente del solitario laberinto en el que nos encontramos, soy consciente de todo lo que apesta en esta cloaca, conozco la naturaleza del hombre, he probado el metálico sabor del odio, lo tengo bien aprendido. Quema, me deshace la locura en partículas que mojan sutilmente como el salpicar de una ola sobre la parte mas alta de la roca. En el choque se descompone todo lo que soy, pero sigo sonriendo, después de todo, ya estaba derrotado antes, que mas da perder. Y en la soledad del perdedor, vienes y marcas con tus besos el cristal de mi habitación.



 

viernes, 11 de abril de 2014



   Pido perdón por noches sin dormir, por abandonar el deseo de descansar, por recorrer en secreto con mis promesas los vacíos sobres de cartas nunca escritas. Por arañar recuerdos e intentarlos bloquear en mi mente antes de hacerse borrosos ecos con el salado beso de una lágrima.

   Pido perdón por no impedir que en mi tristeza se dibuje tu sonrisa sellando mi orgullo con una bofetada de debilidad, vulnerable prisionero de la mas pesada cadena que puedo tener alrededor de mi cuello, la ausencia de unos labios que aún resuenan al besar cerca de mis oídos.

   Pido perdón por ser incapaz de detener la búsqueda de tu olor en la oscuridad, por no arrancar la sentencia del tiempo del plano mas físico, mi animal necesita de tu esencia para acallar el ansia por tu ser.

   Danza la nostalgia al compás de la música de tu risa, y cuando la realidad golpea con toda su crueldad la única nota que queda es el mas mudo abismo, pues un mundo sin tu risa solo es un oscuro hueco. Y tu nombre, aparece cuando nadie lo ha llamado y se queda, contemplando mi delicada confusión como un niño ante su pequeña mascota.

   Y aprieta un nudo que hace que el manantial que después surge me recuerde las frases de una canción titulada Fragilidad, "los suspiros son la voz del que guarda mil te quieros y un perdón, en la senda de tu piel se perdió al deambular el perverso roce de la soledad"

   Viento arrópame esta noche, haz que mi piel sienta aunque solo sea tú pobre plagio de una caricia, haz que mi cuerpo desnudo enmudezca su llamada al mejor atuendo que puede tener, las caricias y besos de una mujer.

jueves, 3 de abril de 2014





   Desciende el pecado en cada paso que el tiempo ha marcado en mis cadenas. Y soy tu esclavo, un vil gusano que se arrastra por una caricia, que jadea como un perro esperando a que le tiren un hueso. Y en mi patética existencia solo existe un sentido, un camino, un movimiento repetido una y otra vez, echarme bajo tus piernas, como el animal que soy, un animal enjaulado dentro de tus gemidos.

   Suéltame el collar, deja que mi ser se yerga a lo largo de toda su devoción, déjame agarrar tu melena y arrastrar mi lengua por toda tu espalda, violar tu mas humedad intimidad como el animal que soy, un animal sediento de tus gemidos.

  Ten piedad y concédeme el placer de mancharme de tu espíritu, que vuele libre, que cabalgue entre el roce de telas que nada saben de amores castos y puros. Resbalan nuestros mas internos apetitos y nos devoramos en la depravación más clemente.
 
   Soy ese ser que quiere ser poseído por cada sucia palabra que salga de tu ardiente boca, y tu solo me miras y sonríes. Pervierte mi conciencia como si de una marioneta se tratara, manipúlala, viólala, destrózala, pues mi voluntad es la puta que está a tu merced.

   Vuelve a ponerme el collar, ya me has exhibido, ya has jugado con tu usado juguete, solo tiras de mi cuello para llevarme a donde te place. Y mi única misión es ir donde mi ama quiera, pues solo soy un animal esperando que mi dueña me de una caricia, un animal adicto a ese dolor, adicto en una prisión entre la melodía de un aplauso y los ecos de una canción