viernes, 11 de abril de 2014



   Pido perdón por noches sin dormir, por abandonar el deseo de descansar, por recorrer en secreto con mis promesas los vacíos sobres de cartas nunca escritas. Por arañar recuerdos e intentarlos bloquear en mi mente antes de hacerse borrosos ecos con el salado beso de una lágrima.

   Pido perdón por no impedir que en mi tristeza se dibuje tu sonrisa sellando mi orgullo con una bofetada de debilidad, vulnerable prisionero de la mas pesada cadena que puedo tener alrededor de mi cuello, la ausencia de unos labios que aún resuenan al besar cerca de mis oídos.

   Pido perdón por ser incapaz de detener la búsqueda de tu olor en la oscuridad, por no arrancar la sentencia del tiempo del plano mas físico, mi animal necesita de tu esencia para acallar el ansia por tu ser.

   Danza la nostalgia al compás de la música de tu risa, y cuando la realidad golpea con toda su crueldad la única nota que queda es el mas mudo abismo, pues un mundo sin tu risa solo es un oscuro hueco. Y tu nombre, aparece cuando nadie lo ha llamado y se queda, contemplando mi delicada confusión como un niño ante su pequeña mascota.

   Y aprieta un nudo que hace que el manantial que después surge me recuerde las frases de una canción titulada Fragilidad, "los suspiros son la voz del que guarda mil te quieros y un perdón, en la senda de tu piel se perdió al deambular el perverso roce de la soledad"

   Viento arrópame esta noche, haz que mi piel sienta aunque solo sea tú pobre plagio de una caricia, haz que mi cuerpo desnudo enmudezca su llamada al mejor atuendo que puede tener, las caricias y besos de una mujer.

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