Se pierden los amuletos, los amparos y los secretos
Deambulan pidiendo perdón a señor Destino
Recitando una tonadilla que adopta al invierno
Silencio y frío, verso y trino
Desgarra la garganta al jilgero
que ya no canta, que apaga su regodeo
asustando toda mirada de lo cándido, de lo bueno
El brillo de quien manda, tu señor, poderoso guerrero
David contra Goliat, piedra en mano contra el poderoso filisteo
Ni tiembla, ni se amilana,
ni llora, ni tiene miedo
¡No, entre la greda del fracaso no agarra la raíz al desasosiego!
Mi nombre no es Cerbero
Pero soy guardián, fiel y fiero
de la puerta de mi voluntad
de la fortaleza de mi deseo
David contra Goliat, harapo contra poderoso guerrero
Ingenio y alma, contra maquinaria y reino
Hijo pródigo, contra padre severo
Esperanza y alegría resistiendo al sombrío mandamiento
Y sembradas las angustias de las derrotas
donde antes moraban soñadoras fantasías
ahora se tejen paños de palabras rotas
de lágrimas ya baldías
Déjame tan solo entonar mi canto, mi verso
la estrofa que cuenta mi vida,
del que vende palabras, por sonrisas, su precio
del que pinta alas para que vuele el tiempo.
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