jueves, 1 de mayo de 2014


   Mis zapatos viejos ya, narran mi historia. Me miras con miedo, y no me gustan los cobardes. No soy el mas sabio, no vengo a dar lecciones a nadie. Lo único que aprecio de las personas con el tiempo es la virtud de saber retirarse antes de cagarla aún mas, y es una virtud poco común.

   Se doblega la ignorancia ante el miedo ¿Quieres jugar la partida? Danzamos al compás del reloj mientras me miras a los ojos, mantén mi mirada, ¿Temes mi sonrisa? Tengo sed, quiero beber de tu esperanza, desarmar tu seguridad, que te arrodilles ante la magnitud de tu estupidez. La hiena jamás puede competir con el león.

   El odio es una herramienta que ya tiene la moldura de mis manos ¿Crees que odiar es fácil? Es todo un arte llegar a odiar sin distracción, sin ningún tipo de empatía, sin nada de piedad. Pero, tranquilo, a un insecto como tu es fácil tenerle asco, así que facilitas mi labor.

   Una bofetada te hará comprender lo crudo de la violencia que nace en mi. Cada golpe que doy es mas fuerte que el anterior y cada golpe que recibo excita más mi odio. El ser que habita en lo más oscuro de mi mirada ya está aquí, y no se va sin su ración de sangre. Ya habrá tiempo para arrepentirse, de momento solo quiero verte llorar.

   Debiste hacerle caso a tu intuición y callar tu boca justo en el momento en que tu espalda se agitaba por el escalofrío que mi voz producía en tu piel. Tú ya has tenido tu tiempo para arrepentirte.


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