viernes, 30 de mayo de 2014


   Las teclas de cada tentación son tocadas como una divina melodía que se pierde entre la cálida transpiración que rezuman tus labios. Un repertorio de sucios pensamientos se pasean por mis ojos justo antes de cruzar tu mirada con la mía. A veces confundir el deseo con el desprecio es sencillo, pues en los dos suele haber alguna chispa, incluso en ocasiones se mezclan en una mirada depredadora y dominante.

   Naufragar entre tus sucios pensamientos puede ser una pretensión por mi parte, mojar los míos con tus instintos puede ser un desafío, pero vivir entre fantasías ha sido siempre un buen compañero de viaje.Paso instintivamente la lengua por mis labios, empiezo a notar sequedad en mis boca, el calor parece empezar a hacer sus efectos, ansío que empiece a llover placer.

   Hincho mi pecho en cada respiración con mas profundidad, mi cuerpo hace ya tiempo que ha perdido la compostura, se pasean mis sentidos por mis instintos mas obscenos. Hace ya algunas palpitaciones que podría haber dejado de mirarte y cerrado la puerta a tan libidinosos pensamientos. MI cuerpo ya se ve inclinado sobre el tuyo empujándote contra una pared mientras una mano rodea tu cuello y me facilita el placer de encontrar tu saliva fundiéndose con mi lengua y la otra arranca de un tirón lo que instantes antes sería una pieza de lencería femenina extraordinariamente delicada, un trozo de suave tela impregnada del mas exquisito de los elixires que una mujer puede ofrecer, su empapada voluptuosidad.

   El whisky ya no calma mi sed, pues mi sed ahora es de tu boca, de tus gemidos, de tus jadeantes labios, de unos ojos entrecerrados que ya han perdido la oportunidad de disimular su desordenado decoro. Tu eres puta en mis sabanas y yo mendigo en tu lecho, déjame que entre en tu paraíso con la carne mas dura de mi infierno. Déjame morderte justo en el lugar donde los hombros y el cuello juegan a conocerse hasta que sea la piel la que me dibuje el placer en tu cuerpo.

   Un instante, una mirada, y una sonrisa picara en mis labios, pues, no se si pensarás lo mismo, pero entre sorbo y sorbo, yo a ti te he amado.




1 comentario:

  1. Tu eres puta en mis sabanas y yo mendigo en tu lecho, déjame que entre en tu paraíso con la carne mas dura de mi infierno. Déjame morderte justo en el lugar donde los hombros y el cuello juegan a conocerse hasta que sea la piel la que me dibuje el placer en tu cuerpo.

    Fascinante!! .... sin palabras

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