jueves, 8 de junio de 2017



   He robado sueños para hacerlos mi bandera, vestido de fantasías, donde caminan las esperanzas allí quedan mis huellas, en esa playa desierta donde el beso del mar es hermoso, atrapando los instantes entre espuma y sal.

   He varado en infinidad de ocasiones, pero mi barco siempre vuelve a flote pues su ancla está en vuestras manos, en las manos de quien ama, de quien besa la locura hasta mojar su entrepierna. A veces no soy nadie, solo leyenda, un cuento para niños, otras, soy real y me presento ante vosotros descubriendo mi frente sombrero en mano, en gentil gesto, en graciosa reverencia.

   He saqueado tragedias haciendo del botín una nueva historia que contar, donde el final es feliz, donde las lágrimas se mezclan con el mar. Capitán de un navío donde el viento es ley y vuestra fe vela, grumete en la vida, corsario en los sueños. Lamento en silencio, canción de cuna despierto, balada sin un te quiero. Soy aquello que quiero ser en vida, pirata y guerrero, palabra en cuento, sol de invierno en enero. Soy mentira hecha niebla, soy saqueador y embustero, no existo, pero en la noche te espero. Mi frente fue bañada por besos de mar, por las historias de aquel viejo marinero. Se valiente y mírame, o cobarde sincero, no creas en mi y desaparezco.

lunes, 8 de mayo de 2017

  Solo camino sin rumbo, sin sentido
como lo hace la hoja mecida por el vendaval
como rocas movidas por la mano de un río
como espuma dormida sobre el mar

Mi vista encuentra un destino
7 desnudas ninfas que me hacen suspirar
7 ángeles cubiertos por fino lino
7 hijas de un Dios que las quiso ocultar

Me cuentan que huyen del odio
de la avaricia y la envida mal sana
de las guerras que nunca ganan nada
de las lágrimas mas amargas que saladas

Que la Luna les alumbra, les guía y les ama
Madre muda que las cubre con rocío en la mañana
Madre Luna que a mi sed
esta noche enseñaste el agua

Me pidió que las cuidara
de un cazador que nunca descansa
de la ira de la noche
y del frío invernal de la mañana

Yo soy Toro, príncipe que las guarda
7 notas a mi canción
7 ninfas que llevo sobre mi espalda
Te desafío cazador, mi vida será entregada

Luna escucha mi voz, 7 notas ya guardadas
en mi pecho lealtad, en mi ojos tu luz clavada
Soy Aldebarán, él que de Orión las guarda, 
y tu, Luna, donde siempre poso mi mirada.



 

miércoles, 29 de marzo de 2017

   Se muestra desfigurada ante el mundo, con un ala rota, manchada por el barro, con las plumas marcadas por la violenta caída. Sí, has caído. ¿Cómo es posible? Tu que te creías poseedora del control de los cielos, desafiante a la reina Gravedad, ahora luchas por levantarte tambaleándote después de tan aparatoso aterrizaje.

   Antes hermosa, majestuosa, ahora, una hiriente imagen, antes altiva, ahora desnuda decadencia. El cielo dejo de mecerla entre sus brazos para empujarla contra el duro verde manto, a ella, la que bailaba en los cielos, la princesa que montaba al viento.

   Avergonzada caminaba tambaleándose, intentando pasar desapercibida ante el resto del mundo, cabeza baja, arrastrando el ala, medio desnuda, mustia, sucia, sufriendo su mayor vergüenza, tener que caminar ante el resto del reino.

   Notó como todos los ojos se posaban ante ella, no quería levantar la mirada del suelo, escuchaba los ecos de la humillación. Todos cuchicheaban y la señalaban con la mirada. ¿Cómo es posible? Tu que danzabas sobre el viento por encima de nuestras cabezas. ¿Qué te ha pasado Dama de los cielos?

   Tuvo que detenerse por el sofoco provocado parte por el cansancio, parte por la vergüenza, parte por el dolor de sus heridas. Se agazapo a recuperarse, el resuello, la ansiedad, y la dignidad perdida eran ahora sus principales pensamientos. El mundo continuó su incesante actividad, todo volvió a su flujo natural, menos ella, que ya no podía volar.

   El desasosiego comenzó a abrazarla, no había esperanza en su vida sin poder volar, ella había nacido para eso, pero sin sus dos alas no podría volver a los cielos. Comenzó a llorar bajo la sombra de un frondoso árbol, nadie se fijaba ya en ella, nadie se acercó a consolar al orgullo y la soberbia, a la altanería y la arrogancia. Nadie quería acercarse al juguete roto, al color parduzco, a ese ángel caído.

   De repente una voz cálida hizo que levantara la mirada desde el regazo hasta unos cálidos ojos marrones.

lunes, 13 de marzo de 2017

Se pierden los amuletos, los amparos y los secretos
Deambulan pidiendo perdón a señor Destino
Recitando una tonadilla que adopta al invierno
Silencio y frío, verso y trino

Desgarra la garganta al jilgero
que ya no canta, que apaga su regodeo
asustando toda mirada de lo cándido, de lo bueno
El brillo de quien manda, tu señor, poderoso guerrero

David contra Goliat, piedra en mano contra el poderoso filisteo
Ni tiembla, ni se amilana,
ni llora, ni tiene miedo
¡No, entre la greda del fracaso no agarra la raíz al desasosiego!

Mi nombre no es Cerbero
Pero soy guardián, fiel y fiero
de la puerta de mi voluntad
de la fortaleza de mi deseo

David contra Goliat, harapo contra poderoso guerrero
Ingenio y alma, contra maquinaria y reino
Hijo pródigo, contra padre severo
Esperanza y alegría resistiendo al sombrío mandamiento

Y sembradas las angustias de las derrotas
donde antes moraban soñadoras fantasías
ahora se tejen paños de palabras rotas
de lágrimas ya baldías

Déjame tan solo entonar mi canto, mi verso
la estrofa que cuenta mi vida,
del que vende palabras, por sonrisas, su precio
del que pinta alas para que vuele el tiempo.

jueves, 9 de febrero de 2017




-Aquí estamos, compartiendo un par de cervezas y un cigarro. ¿Que pasa que en el más allá no hay mierdas de éstas?

-No me toques los huevos con preguntas del otro barrio, no no hay mierdas de estás. No hay lo que hay aquí, hay otras cosas.

-¡Joder eres mi yo muerto, te apareces en el salón de casa que casi me da algo y no puedo preguntarte! ¡Hasta después de muerto soy un gilipollas!

-Ja ja ja, por que iba a cambiar eso con la muerte, gilipollas en vida, gilipollas muerto, con peor olor y más paliducho, pero gilipollas al fin y al cabo.

-¿Por que tienes el mismo aspecto que yo ahora? ¿Acaso muero pronto?

-No, los palmolibe podemos elegir el aspecto con el que nos presentarnos a vosotros, pringados. Es menos traumático para ti  verme igual que estás tu ahora, si me presento mas viejo quizás no me reconozcas y paso de enseñarte lo degradante que es la vejez.

-Palmolibe, encima con guasa.

-Traeme otra birra anda, olvidaba lo buena que estaba una rubia fresquita.

-Joder, y encima me gorroneas.¿Bueno que eres, un angel, un espectro, un demonio, un puto rockstar que se me aparece para que le escriba una canción a la muerte?

-Calla y escucha, siempre has hablado demasiado. Tienes claro como quieres vivir, y eso me permite aparecerme ante ti, charlar, gorronearte e incluso gastarte alguna broma. No voy a alterar ningún orden, estas lo suficientemente chiflado para no adelantar la última canción, además nadie iba a creerte.

-En eso tienes razón.

-No importa lo que viene después, solo este cigarro y esta cerveza. Este tiempo, el ahora, las 22.31 del 9 de febrero de 2017. Esta canción de Savatage, este tono de voz, la ropa que llevamos puesta, la temperatura actual, todo esto, el ahora es lo realmente importante, se que eres consciente de eso, pero en vez en cuando el jefe quiere que os lo recordemos, y como por ti velan muchas personas es preferible no enfadarlas y hacerlo de una manera más original.

-Vaya que profundo.

-Gilipollas vivo, gilipollas muerto.

-Gracias mi yo palmolibe.

-Escucha, has tenido la muerte muy presente en los últimos tiempos, es justo que ella se acuerde de ti de una manera más amistosa.

-Menuda amiga tengo.

-¿Desde cuando no echas un polvo?

-¿Y a ti que coño te importa?

-¡Fuuuua como echo de menos echar un buen casquete!

-Eres el puto muerto más informal y capullo que alguien puede imaginar.

-Pues demente de los cojones, te informo que formo parte de tu imaginación.

-Esto es subrealista, pero tienes parte de razón, de mi cabeza pueden brotar las cosas mas inverosímiles.

-Por lo único que se te va a recordar es por las cosas realmente buenas que has hecho en vida, en las que te has dejado una gota de alma. Esas cosas que no tienen más interés que vomitar toda esa mierda que llevamos dentro del envoltorio que el jefe nos da cuando nacemos.

-El jefe da vacaciones por lo que veo

-El jefe tiene un extraño concepto de los derechos laborales, jajajajaj. Es un hijoputa.

-Ya, eso lo sabía antes de tu visita ¡Menuda epifanía me traes!

-Llevas media hora menospreciando a tu yo muerto, la gente que este leyendo ésto estará hasta los huevos de tu poca educación, pedazo de burro.

-La gente que este leyendo ya se hará una idea de como tengo que tener la cabeza, churrita. Ensayo sobre demencia y muerte.

-Bueno, me marcho, como presentación no ha estado mal. ¡La próxima vez pilla Alhambra, como me gustaría volver a tomarme una de esas verdes!

-El fantasma borracho, que cabrón. ¿Y ahora donde te has metido? Bah, me deja hablando solo. Al menos alguien me hizo compañía esta noche. Tiene gracia, mi propio yo muerto, tiene gracia.


lunes, 16 de enero de 2017



   Un instante entre el caos, el aleteo de un ave despierta mis sentidos mientras todo se detiene alrededor. El vértigo, antes extraño en mi cuerpo ahora se convertía en el mejor anfitrión para albergar la percepción de mi nueva situación.

   Cuando la locura se presenta con el amargo sabor a bilis y el golpeteo de la adrenalina mientras el paisaje se torna rojo sangre, no es fácil parar el tiempo. Algo sencillo para mí, en estos momentos, se hace altamente complicado. Para detener el tiempo debo centrarme en algo que esté detenido, en calma, que sea testigo mudo de todo lo que en la escena acontece.

   Me centré en una figura lejana, traje negro muy elegante, ojos verdes, pelo perfectamente cortado y peinado. Una sonrisa cálida dibujada en un rostro hermoso, bien afeitado, todo impecable tanto en su indumentaria como en su aspecto.

   Debia abstraerme mucho para hallar la melodía idónea para que el tiempo me escuchase. Esta vez no tuve más remedio que silbarla, con unos instantes me bastaba para huir de aquel lugar. No me apetecía ponerle letra a la melodía, ni el reloj corría a mí favor.

   El aleteo de aquel ave fue algo extraño. Cuando detengo el tiempo nada se mueve, todo queda paralizado en el lugar que ocupa  en el momento en que la melodía detiene las agujas. Cuando volví a mirar hacía donde antes hallaba aquel hombre, solo me encontré con el cadáver de un chico joven, aquel personaje bien vestido se había esfumado.

   No se muy bien que inició todo aquello, pero me aparte de aquel cuchillo que amenazaba mi pecho, pude silbar a tiempo, la punta del arma estaba a escasos centímetros de mí. El hombre que lo sostenía tenía los inyectados en sangre, odio, ira, todo aquello estaba muy presente en la dantesca escena que me rodeaba.

   Apenas me quedaban unos segundos antes de que todo volviera a la normalidad y el reloj siguiera con su constante tic tac. Mientras salía de aquel lugar algo detuvo mi huida.

   -Bonito truco, joven. Su voz retumbo profunda, parecía bañada por el eco de la eternidad. Era grave y transmitía paz, calma.

   Mis ojos lo contemplaron con fascinación, su elegante traje negro, sus ojos verdes, y sobre aquella figura, posada en su hombro el ave que me llamó mi atención cuando la melodía acabó. Una hermosa lechuza blanca, que me miraba con expresión de curiosidad.

   -¡Oh, vaya te he sobresaltado! Mis disculpas joven. Mi nombre es Damian. No estés sorprendido, conmigo no funcionan esas artimañas. Hace ya que el tiempo y yo no jugamos en el mismo tablero.

   Un golpe metálico de una barra de hierro inició de nuevo la escena. Varios hombres y mujeres se golpeaban, se apuñalaban, se asesinaban entre ellos. La más grave de las demencias fue la artista creadora de aquel cuadro. En pocos segundos el silencio volvió a hacerse dueño de nuestro alrededor. Solo quedaba un hombre de unos 50 años vivo, aunque no le quedaba mucho hasta que terminara de desangrarse debido a las heridas que sufría tras golpes y cortes.

   Damian sonreía mientras yo luchaba contra mi estomago por no vomitar tras ver aquel espeluznante espectáculo.

   -Joven ¿Ahora no silbas?



domingo, 1 de enero de 2017



   Salto al vacío, el aire fricciona cada poro de mi piel desnuda La terrible caída que antes paralizaba mi cuerpo ahora es un vertiginoso gesto ante un Dios dormido, acomodado, sentado en un trono de soberbia sostenido por falsos profetas.

   Pero ahora eso que más da, caigo, mi corazón bombea sangre sin descanso, parece un animal ansioso de arrancar la carne y saltar de mi cuerpo hacía su propia caída en libertad, la verdadera libertad, esa que tanto han tachado de locura, pero yo solo caigo, y caigo y él se limita a bombear sangre, que hace que mis oídos zumben, que brote la adrenalina mezclándose con ese sudor frío que coquetea con el pánico.

   Supongo que mientras desciendo mi cuerpo tiende a normalizarse, mi desnudez se mezcla con la noche, me siento abrazado por las manos de la oscuridad, masturbado por el roce de la suave brisa, que parece querer brindarme una última satisfacción antes de mi destino. Nunca me gustó mi desnudez, pero la noche la adora, la besa, la envuelve. Ya no temo, ya no tengo presente el zumbido dentro de mi cabeza, ahora solo me dejo atrapar, sonrío, siento espasmos de felicidad ante la certeza de que mi gesto es hijo de la mas absoluta emancipación, espontaneidad, soy yo.

   Ahora cruzo la línea en la que todos me contempláis, observáis mis rasgos, mi desnudez, mi demencia, desde vuestro balcón, desde vuestras ventanas. ¡Miradme estúpidos! ¡Mirad como me baño en este cielo exhibiéndome ante las estrellas, mientras vosotros encendéis luces para que os tapen de la penetrante mirada de éstas!

   Todos alertados me señalan, gritan, el pánico en el gentío hizo su maravillosa aparición, bufón de la corte en un mundo donde las emociones están cristalizadas para durar eternamente, como no queriendo consumir vida mientras vivimos. Nuestros cuerpos en conservantes, y nuestros sueños en un desván donde dicen que habita un ser maligno llamado Anormalidad, no dejéis que os toque, pues podéis convertiros en un ser abominable.

   Queda poco para llegar al suelo.

   Escucho los gritos de la gente como ecos armónicos que marcan el comienzo de una nueva canción

   Y entonces, bato mis alas.