martes, 13 de enero de 2015


   Humedad que te derramas bajo mis ojos, resbalando a lo largo de la fría piel. Solo es un gesto que abate todo lo que encuentra bajo su mojado paso. La sonrisa desnuda no duda en exhibirse como una mueca ante la llegada de su amada lágrima, y la locura ya tiene presentación, el mimo de la demencia.

   El pensamiento se deshace de su envoltura y se muestra ante los ojos del mundo ¡Ya soy libre, ya noto el viento despeinarme, ya disfruto de respirar fuera de una mente aletargada!

   Solamente poseo eso, estas son mis posesiones. Traigo barro en mis pies de tantos caminos andados y callo cuando la gente habla de viajar. Tengo las palmas encallecidas de acariciar la piedra, y guardo silencio cuando discuten sobre el pálido y aspero tacto de la escultura. En mi espalda cargo derrotas y me averguenzo cuando escucho la palabra humildad. Soy culpable, pecado y dogma, abominación creada por mi mismo. He aprendido el sentido del tiempo, el placer de la decadencia y el azote de la fortuna. Tengo cicatrices que abren solo con susurrar el nombre de quien las produjo, y aún así encanjo mejor los golpes que la roca azotada por el mar. Ya entendí cual es mi camino. Ya comprendí cual es el siguiente paso.

   Prestar una mirada, lavarla con una lágrima y sacarle brillo con mi voz, cantarle al silencio, hasta que el silencio acompañe mi canción. Palabras repetidas hasta el punto de hacerlas oración, prender todos los sentimientos con el hilo de la esperanza y venderlos uno a uno por algún abrazo, beso, o gesto de cariño. Y el tiempo se arrodillará ante nosotros, pues hasta las agujas del reloj guardan pleitesía cuando les roza el alma una canción. Primero olvidar, luego escuchar, es nuestra penitencia, es nuestra redención. Bienaventurados aquellos que saben olvidar para empezar a escuchar. El ahora es nuestro mayor tesoro.Sí quieres la llave, entona junto al silencio.



jueves, 1 de enero de 2015



-Te toca repartir a ti.
-¡Vaya! me tuteas?
-¿Hay algún motivo por el que no pueda hacerlo?
-Hombre, teniendo en cuenta quien soy, normalmente no cogen la confianza tan facilmente..
-Por lo que yo se en estos momentos, solo eres producto de fiebre griposa y algo de whisky, cosa que me hace estar enfadado con mi subconsciente. No creo que fueras tu a quien yo elegiría como compañia para el año nuevo, pudiendo escoger a Monica Bellucci.
-¿Como prefieres que te llame Alberto o Tuti?
-Llamame como te salga de ahí abajo y reparte de una puta vez una buena mano.
-Alberto, las cartas las suelo entregar bien siempre, eres tu el que no sabe usarlas. No tengo culpa de que seas estúpido.
-Tu y yo nunca nos hemos llevado bien, y con comentarios como ese no creo que empecemos a hacerlo ahora. Tus cartas suelen ser una puta mierda. Y para que lo sepas, eres más bajo de lo que te imaginaba, y más hortera.
-¿Más whisky, estúpido?
-¡Llena!, ahora parece que te has lucido con esta mano.
-¡No te tires faroles Alberto!
-Que cabrón, ¿Se supone que tu lo sabes todo verdad? Quien me mandará a mi jugar contigo.
-Tu puto subconsciente ebrio y febril, lo has dicho tu antes. ¿Quieres ver mis cartas? Así estaremos en igualdad de condiciones.
-Sabes perfectamente que nunca he tenido la menor intención de ver tus cartas, me paso por el forro tus cartas, no me interesa nada de ti.
-Vaya humor que manejas, tienes ojos para ver, yo elegí que tu las vieras aunque a veces sean dificiles de soportar, pero creo que todo aquel que tiene ojos para ver debe usarlos, aunque sea un niñato estúpido.
-Empiezo bien el año, jugando una partida que no puedo ganar contra un pesado filosófico. Que seas Dios no te da derecho a que seas un pelmazo. ¡Dame otro puro Carca!
-En el fondo te caigo bien.
-En el fondo nunca te entenderé por mucho que me enseñes tus cartas, siempre pensaré que haces trampa en esta partida. No tengo huevos de ganarte, otros años me has dado la misma mierda de cartas, sabías mis movimientos y te reías de mis esfuerzos por ganar. Pero una cosa si te diré, en este delírio de año nuevo saco algo que en los anteriores no saqué. Al menos este año invitas a whisky y a puros.
-Sí, eso va a medias entre tu subconsciente y yo. Eso sí, te lo aviso, es de garrafón.
-Tú siempre dejas resacas muy hijaputas, lo sé.




domingo, 21 de diciembre de 2014


   Un vaso vacio desvela parte de mis intenciones. Esta noche no quiero ser dueño de mis actos, quiero tener una excusa para perder la cabeza. Aspiro cada silencio hasta el punto de convertirlo en algo perverso. El mero hecho de mirarla me hacía sentir sucio, solo con dirigir mis ojos a donde la luz jugueteaba con sus curvas me hacía convertirme en el mayor depravado que la obscenidad podía concebir.

   Su manera de moverse hipnotizaba cada segmento de cordura que había en mí, si, tenía mi consentimiento, podía raptar mi consciencia y llevarme a esa carcel donde quería estar, ese rincon donde sus piernas serían el mas delicioso grillete que un hombre podía desear. Un castigo que de producirse, cualquiera suplicaría fuera eterno.

   Su boca humedecia por la saliva era un pecado aún sin cometer, una blasfemia contra la inocencia, el detonador de la explosión de mi deseo, el alpha y el omega de mis pensamientos. Derrotado, apurando la última bocanada de voluntad que aún ardía en mi, me rendí a su sensualidad, deshice cualquier muro ante tal demostración de poder, y lloré.

   ¿Como alguien puede romperte el corazón sin haberse ido aún de tu lado? ¿Como alguien puede convertir una mirada en una bomba que estallaría en mis recuerdos una y otra vez? He sodomizado cada uno de mis delirios convirtiendola a ella en el único ser que importa realmente en mi memoria, y ni este asqueroso vaso vacío puede traerme el eco de esa mirada.

   Ella lo sabía, yo lo sabía, una guerra perdida antes de empezarla. Pequeño secreto, aún punzas en cada latido, y soy conocedor de que la única forma que acabe este dolor no se halla entre sus sabanas, si no en el lugar donde yaceran mis huesos.

   Tintinea el resplandor de la vela, todas las sombras danzan señalandome. Nunca termino de ver el presente con claridad hasta que se ha convertido en inmediato pasado. Esta partida la perdí hace ya mucho tiempo y tu eras consciente de ello, antes incluso de empezarla. El humo de tu cigarro coquetea con abrazar un mechón de mi cabello caricaturizando el modo en que tu oscuridad me ha abrazado a mí.

   Derramas una sonrisa mientras yo lanzo una lágrima y pides perdón con un voz fría, vacía, irónica. Mi rabia ahora es tu sumisa mascota, mi voluntad solo un niño pequeño caprichoso que se revela contra todo lo que se mueve. Otra bocanada de humo golpea mi rostro impávido, otra sacudida del alma justo en el momento que se clavan tus ojos sobre los míos, los conozco bién, y aún así siempre consiguen somprenderme con ese escalofrío que trepa por mi espalda.

   Sabes que me marcho, eres consciente que sigó mi camino, pero el triunfo se pasea con elegancia en cada uno de tu gestos. Dejo mucho aquí, es grande el sacrificio que tengo que hacer para poder continuar. Prometiste al niño muchos caramelos y ahora marcha con la certeza de que este sabor amargo jamás se irá de su paladar. Sí, me prometiste ver la verdad y ahora tengo que entregar mis ojos para poder seguir.

   Ansiaba sueños y tu me has traido horas sin dormir. Deseaba luz y tu me rodeaste de oscuridad. Necesitaba amar y ahora sólo se odiar. Y sí quiero cambiar esto, tengo que entregarte mi alma, mis ojos y aprender a vagar.

   La partida continua, se que he perdido, pero no acaba aquí. Sí pierdo mis ojos dejaré que me guie el viento, sí de mí únicamente nace odio, le cantaré hasta que duerma, hasta que lo mate el tiempo. Sí mi alma se queda entre tus brazos, escribiré canciones con todos mis recuerdos para honrarla e intentar que no mueran sus sentimientos.

   Ya es hora de partir, toma quedatelo todo, pués tendrás mi alma, pero nunca serás su dueño. Tendrás mis ojos, pero no verás mis anhelos. Apagaste mi amor, pero aún me queda tiempo. Mi reloj de arena aún no paró, todavía queda tiempo.

lunes, 17 de noviembre de 2014





   Sella el viento el vaivén del humo, juega el grillo a contar estrellas, se acurruca la oscuridad entre las esquinas de mi demencia. Llevo días mendigando un acorde y sólo encuentro el murmullo de algunas palabras. No tiene sentido salir del calor de tus agujeros si lo que me encuentro fuera solo huele a dinero, ambición y vacíos sentimientos.

   ¡No, no quiero ser como tu! Mis harapos encierran miles de cuentos y mi pobre bolsillo trae montones de sueños, siéntate y te los cuento, solo quiero encontrar retales de tu afecto. Mi sombra se distrae con la ausencia de las miradas, y vuelve al rastro donde compré tantos y tantos besos. Que barata se vende el alma de un embustero, por dos hogazas de pan y unos labios traicioneros.

   Niños venid que os cuente verdades de esas que no nacen de gobernantes y financieros, dejadme que os diga que entre paso y paso se esconden prados enteros, que entre lágrima y lágrima siempre se esconde un te quiero, que entre baúles olvidados siempre hay amores verdaderos. 

   Dejadme que os enseñe que es mejor tener una romance en cada puerto que vestirse de banquero. Aprended las bondades de olvidarse lo malo pa hacer sitio a lo bueno, que no hay mayor ganador que un perdedor sincero, que los pensamientos y las miradas no tienen nunca dueño. 

   Y sigo mirando a la Luna vistiéndome con tus recuerdos y el vacío de mi pecho se llena con un soneto, y las teclas de un piano desnudan nuevos versos, y mordiendo en el cuello al silencio mojan, mojan y mojan aún más unos labios que no siempre dan besos. Y el humo vuelve a posarse sobre mi balcón ¿Será de hoguera y celebración o de un tren llamado adiós?





lunes, 10 de noviembre de 2014


   Aquellos rincones donde la mirada de nuestros ojos no alcanza es donde nuestros dedos tienen mayor autoridad. Huelen, reptan, desnudan cada segmento de verdadera humanidad que queda en nuestros instintos. Bombea sangre, palpita, nuestro cuerpo está totalmente en tensión, el éxtasis demora el dolor,  La muerte y el placer bailando en una absurda danza, esa es la más pura realidad.

   Cuando todo carece de importancia emergen las prioridades, respirar, reír, soñar, follar, morir. descansar. Jugamos una cruel partida a lomos de la fortuna, y esta se masturba contemplando cualquier atisbo de comodidad en nuestras ilusiones. Tu suerte hoy te va a descubrir nuevas emociones.

   El afilado acero baila por tu espalda y puedo oler tu excitación, notar tu temor paseándose por cada poro de tu piel en forma de sudor frío. La tensión alrededor de tus muñecas arrancan gemidos tan dulces como deseados. Cuanto mas forcejeas más miedo puedo sentir, el olor de tu pánico es una autentica delicia.

   Un susurro sigue acompañando el fino caminar de la hoja, tu cuerpo está tan rígido como mi entrepierna. Arrebatarte todo, quitarte hasta el último hálito de vida, ser dueño del final de tus sentidos. Te beso justo cuando el frío mordisco del cuchillo se abre paso a través de tu carne. Nuestras respiraciones se hacen un solo ser, las sacudidas de tu cuerpo mientras mi mano rodea tu cuello es el espectáculo más hermoso y maravilloso que este mundo me ha permitido contemplar. Te sigo besando, hasta que tu piel poco a poco pierde su calor.

   El mejor regalo, tu último beso, tu último sentimiento, tu última emoción, y mientras tu cuerpo me deja contemplar como se va derramando la vida entre el cálido carmesí de tus heridas y el salado olvido de mis lágrimas. ¿Como pueden llamar monstruo a alguien que aprecia tanto la belleza?


martes, 28 de octubre de 2014




   Cada noche me traga la oscuridad, me engulle, me devora junto con casi todas mis esperanzas. Consumido por mi soledad, solo me queda una luz que seguir. Late y golpea, salta, salta, golpea, mis gritos aquí ya no tienen sentido, no hay oídos a los que molestar, así que solo me preparo, me preparo para ese momento.

   Aguantar, apretar los dientes y aguantar. Mi mente esta agotada, en esta cárcel el silencio siempre anda contándome cosas. Los recuerdos torturan mientras la desidia me hace más preso si cabe de estas cuatro paredes. Nadie me contó que vivir era esto, pero acepto mi destino.

   A mi cabeza vuelven los mandamientos de una canción que repito una y otra vez en forma de oración. Solo queda esa luz y a ella me aferro. Mis palabras brotan como sangre de una herida, forman frases que junto a esa melodía dan sentido a mi mañana. De que sirve llorar en una oscura cárcel, de que sirve reír preso en estas cuatro paredes, de nada, pero lo hago.

   Le robo al tictac de mi pecho un poco mas de brillo para esa luz. Esperar y prepararme, esa es mi determinación. Una esperanza baila entre los acordes de esa canción, y el recuerdo de ella hace que mi lucha sea solo un leve rasguño, la luz brilla reflejándose en el sendero que ha corrido mis lágrimas y hace que mi sonrisa en este momento tenga un poco mas de cordura bailando en la comisura de mis labios. Esta es mi condena y la voy a cumplir, por ti.

   Juro que de mi pecho a nacido mas odio del que un hombre en su sano juicio puede soportar. He odiado hasta casi no poder respirar. Me ha consumido hasta el punto de no ver. Y ahora, cuando encuentro es luz, mis ojos se derraman por aquel hombre mientras mi sonrisa brota por éste. Cada vez veo mas cerca la luz, cada vez se aflojan mas las correas de mi tortura. Lo único que puede salvarme es amar hasta dejar de respirar.