Aquellos rincones donde la mirada de nuestros ojos no alcanza es donde nuestros dedos tienen mayor autoridad. Huelen, reptan, desnudan cada segmento de verdadera humanidad que queda en nuestros instintos. Bombea sangre, palpita, nuestro cuerpo está totalmente en tensión, el éxtasis demora el dolor, La muerte y el placer bailando en una absurda danza, esa es la más pura realidad.
Cuando todo carece de importancia emergen las prioridades, respirar, reír, soñar, follar, morir. descansar. Jugamos una cruel partida a lomos de la fortuna, y esta se masturba contemplando cualquier atisbo de comodidad en nuestras ilusiones. Tu suerte hoy te va a descubrir nuevas emociones.
El afilado acero baila por tu espalda y puedo oler tu excitación, notar tu temor paseándose por cada poro de tu piel en forma de sudor frío. La tensión alrededor de tus muñecas arrancan gemidos tan dulces como deseados. Cuanto mas forcejeas más miedo puedo sentir, el olor de tu pánico es una autentica delicia.
Un susurro sigue acompañando el fino caminar de la hoja, tu cuerpo está tan rígido como mi entrepierna. Arrebatarte todo, quitarte hasta el último hálito de vida, ser dueño del final de tus sentidos. Te beso justo cuando el frío mordisco del cuchillo se abre paso a través de tu carne. Nuestras respiraciones se hacen un solo ser, las sacudidas de tu cuerpo mientras mi mano rodea tu cuello es el espectáculo más hermoso y maravilloso que este mundo me ha permitido contemplar. Te sigo besando, hasta que tu piel poco a poco pierde su calor.
El mejor regalo, tu último beso, tu último sentimiento, tu última emoción, y mientras tu cuerpo me deja contemplar como se va derramando la vida entre el cálido carmesí de tus heridas y el salado olvido de mis lágrimas. ¿Como pueden llamar monstruo a alguien que aprecia tanto la belleza?
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