domingo, 21 de diciembre de 2014


   Tintinea el resplandor de la vela, todas las sombras danzan señalandome. Nunca termino de ver el presente con claridad hasta que se ha convertido en inmediato pasado. Esta partida la perdí hace ya mucho tiempo y tu eras consciente de ello, antes incluso de empezarla. El humo de tu cigarro coquetea con abrazar un mechón de mi cabello caricaturizando el modo en que tu oscuridad me ha abrazado a mí.

   Derramas una sonrisa mientras yo lanzo una lágrima y pides perdón con un voz fría, vacía, irónica. Mi rabia ahora es tu sumisa mascota, mi voluntad solo un niño pequeño caprichoso que se revela contra todo lo que se mueve. Otra bocanada de humo golpea mi rostro impávido, otra sacudida del alma justo en el momento que se clavan tus ojos sobre los míos, los conozco bién, y aún así siempre consiguen somprenderme con ese escalofrío que trepa por mi espalda.

   Sabes que me marcho, eres consciente que sigó mi camino, pero el triunfo se pasea con elegancia en cada uno de tu gestos. Dejo mucho aquí, es grande el sacrificio que tengo que hacer para poder continuar. Prometiste al niño muchos caramelos y ahora marcha con la certeza de que este sabor amargo jamás se irá de su paladar. Sí, me prometiste ver la verdad y ahora tengo que entregar mis ojos para poder seguir.

   Ansiaba sueños y tu me has traido horas sin dormir. Deseaba luz y tu me rodeaste de oscuridad. Necesitaba amar y ahora sólo se odiar. Y sí quiero cambiar esto, tengo que entregarte mi alma, mis ojos y aprender a vagar.

   La partida continua, se que he perdido, pero no acaba aquí. Sí pierdo mis ojos dejaré que me guie el viento, sí de mí únicamente nace odio, le cantaré hasta que duerma, hasta que lo mate el tiempo. Sí mi alma se queda entre tus brazos, escribiré canciones con todos mis recuerdos para honrarla e intentar que no mueran sus sentimientos.

   Ya es hora de partir, toma quedatelo todo, pués tendrás mi alma, pero nunca serás su dueño. Tendrás mis ojos, pero no verás mis anhelos. Apagaste mi amor, pero aún me queda tiempo. Mi reloj de arena aún no paró, todavía queda tiempo.

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