lunes, 11 de septiembre de 2017
De Tarantos y Tacones
martes, 22 de agosto de 2017
Agita el vendaval las hojas del arbol y él sigue bailando, danzando su tango de soledad, su vals, su maravilloso gambeteo, elegante, calculado, inherente. Alza las manos mientras la tormenta golpea cerca de donde se encuentra, llama al relámpago para que lo contemple, para que lo envidie, míralo relámpago, mira sus manos elevadas desafiantes ante tu majestuosidad, mira como compiten con llegar más alto que el martillo que golpea tu yunque. La tormenta crece y el silbido del vendaval pasa a ser ciclón, levantando las hojas secas que padre otoño dejó en su lecho. Miralo ciclón, como gira sobre si mismo con tal gracia que el viento de tu mano se detiene un segundo entre el molinete de sus piernas. Observa como envida tu poder, como reclama su jerarquía ante tí. El baile continua mientras lluvia comienza su tintineante canto, cayendo sobre su frente, sobre su pelo, haciendo que bucles mojados acaricien la lluvia en un gesto tan delicado que parecería obsceno ante los ojos del más impío. Las gotas caen y se mezclan entre sus lágrimas, como lo harían dos amantes ávidos de lujuria, abrazandose sin pudor hasta entrar el uno en el otro, desafiando todo aquello que les separa, haciendo que su fusión sea aún mas hermosa e irreverente. Él, continua extasiado, ajeno a todo su vivir hasta ese momento, concentrado en ese explosivo instante, la naturaleza luchando contra él y él derramando su alma en aquel fascinante baile. Más rayos golpean ahora más cerca de donde se arrodilla para de un brinco volver a elevar sus manos al cielo como una nueva burla a la tormenta. El huracán golpea más fuerte sus ropas y su pelo empapados son ahora bandera luchando por mantener la forma entre los salvajes movimientos que aquel hombre seguía ejecutando. Baila por que su instinto es bailar, ejecuta ese baile hasta la extenuación mostrandole a las leyes naturales que él solo sabe danzar y que si no son capaces de aceptar esa forma de vida, no les queda más remedio que verlo apagarse como lo haría una llama. Apagarse en su mayor explendor, su danza de vida y muerte.
jueves, 8 de junio de 2017
He robado sueños para hacerlos mi bandera, vestido de fantasías, donde caminan las esperanzas allí quedan mis huellas, en esa playa desierta donde el beso del mar es hermoso, atrapando los instantes entre espuma y sal.
He varado en infinidad de ocasiones, pero mi barco siempre vuelve a flote pues su ancla está en vuestras manos, en las manos de quien ama, de quien besa la locura hasta mojar su entrepierna. A veces no soy nadie, solo leyenda, un cuento para niños, otras, soy real y me presento ante vosotros descubriendo mi frente sombrero en mano, en gentil gesto, en graciosa reverencia.
He saqueado tragedias haciendo del botín una nueva historia que contar, donde el final es feliz, donde las lágrimas se mezclan con el mar. Capitán de un navío donde el viento es ley y vuestra fe vela, grumete en la vida, corsario en los sueños. Lamento en silencio, canción de cuna despierto, balada sin un te quiero. Soy aquello que quiero ser en vida, pirata y guerrero, palabra en cuento, sol de invierno en enero. Soy mentira hecha niebla, soy saqueador y embustero, no existo, pero en la noche te espero. Mi frente fue bañada por besos de mar, por las historias de aquel viejo marinero. Se valiente y mírame, o cobarde sincero, no creas en mi y desaparezco.
lunes, 8 de mayo de 2017
miércoles, 29 de marzo de 2017
Antes hermosa, majestuosa, ahora, una hiriente imagen, antes altiva, ahora desnuda decadencia. El cielo dejo de mecerla entre sus brazos para empujarla contra el duro verde manto, a ella, la que bailaba en los cielos, la princesa que montaba al viento.
Avergonzada caminaba tambaleándose, intentando pasar desapercibida ante el resto del mundo, cabeza baja, arrastrando el ala, medio desnuda, mustia, sucia, sufriendo su mayor vergüenza, tener que caminar ante el resto del reino.
Notó como todos los ojos se posaban ante ella, no quería levantar la mirada del suelo, escuchaba los ecos de la humillación. Todos cuchicheaban y la señalaban con la mirada. ¿Cómo es posible? Tu que danzabas sobre el viento por encima de nuestras cabezas. ¿Qué te ha pasado Dama de los cielos?
Tuvo que detenerse por el sofoco provocado parte por el cansancio, parte por la vergüenza, parte por el dolor de sus heridas. Se agazapo a recuperarse, el resuello, la ansiedad, y la dignidad perdida eran ahora sus principales pensamientos. El mundo continuó su incesante actividad, todo volvió a su flujo natural, menos ella, que ya no podía volar.
El desasosiego comenzó a abrazarla, no había esperanza en su vida sin poder volar, ella había nacido para eso, pero sin sus dos alas no podría volver a los cielos. Comenzó a llorar bajo la sombra de un frondoso árbol, nadie se fijaba ya en ella, nadie se acercó a consolar al orgullo y la soberbia, a la altanería y la arrogancia. Nadie quería acercarse al juguete roto, al color parduzco, a ese ángel caído.
De repente una voz cálida hizo que levantara la mirada desde el regazo hasta unos cálidos ojos marrones.
lunes, 13 de marzo de 2017
jueves, 9 de febrero de 2017
-Aquí estamos, compartiendo un par de cervezas y un cigarro. ¿Que pasa que en el más allá no hay mierdas de éstas?
-No me toques los huevos con preguntas del otro barrio, no no hay mierdas de estás. No hay lo que hay aquí, hay otras cosas.
-¡Joder eres mi yo muerto, te apareces en el salón de casa que casi me da algo y no puedo preguntarte! ¡Hasta después de muerto soy un gilipollas!
-Ja ja ja, por que iba a cambiar eso con la muerte, gilipollas en vida, gilipollas muerto, con peor olor y más paliducho, pero gilipollas al fin y al cabo.
-¿Por que tienes el mismo aspecto que yo ahora? ¿Acaso muero pronto?
-No, los palmolibe podemos elegir el aspecto con el que nos presentarnos a vosotros, pringados. Es menos traumático para ti verme igual que estás tu ahora, si me presento mas viejo quizás no me reconozcas y paso de enseñarte lo degradante que es la vejez.
-Palmolibe, encima con guasa.
-Traeme otra birra anda, olvidaba lo buena que estaba una rubia fresquita.
-Joder, y encima me gorroneas.¿Bueno que eres, un angel, un espectro, un demonio, un puto rockstar que se me aparece para que le escriba una canción a la muerte?
-Calla y escucha, siempre has hablado demasiado. Tienes claro como quieres vivir, y eso me permite aparecerme ante ti, charlar, gorronearte e incluso gastarte alguna broma. No voy a alterar ningún orden, estas lo suficientemente chiflado para no adelantar la última canción, además nadie iba a creerte.
-En eso tienes razón.
-No importa lo que viene después, solo este cigarro y esta cerveza. Este tiempo, el ahora, las 22.31 del 9 de febrero de 2017. Esta canción de Savatage, este tono de voz, la ropa que llevamos puesta, la temperatura actual, todo esto, el ahora es lo realmente importante, se que eres consciente de eso, pero en vez en cuando el jefe quiere que os lo recordemos, y como por ti velan muchas personas es preferible no enfadarlas y hacerlo de una manera más original.
-Vaya que profundo.
-Gilipollas vivo, gilipollas muerto.
-Gracias mi yo palmolibe.
-Escucha, has tenido la muerte muy presente en los últimos tiempos, es justo que ella se acuerde de ti de una manera más amistosa.
-Menuda amiga tengo.
-¿Desde cuando no echas un polvo?
-¿Y a ti que coño te importa?
-¡Fuuuua como echo de menos echar un buen casquete!
-Eres el puto muerto más informal y capullo que alguien puede imaginar.
-Pues demente de los cojones, te informo que formo parte de tu imaginación.
-Esto es subrealista, pero tienes parte de razón, de mi cabeza pueden brotar las cosas mas inverosímiles.
-Por lo único que se te va a recordar es por las cosas realmente buenas que has hecho en vida, en las que te has dejado una gota de alma. Esas cosas que no tienen más interés que vomitar toda esa mierda que llevamos dentro del envoltorio que el jefe nos da cuando nacemos.
-El jefe da vacaciones por lo que veo
-El jefe tiene un extraño concepto de los derechos laborales, jajajajaj. Es un hijoputa.
-Ya, eso lo sabía antes de tu visita ¡Menuda epifanía me traes!
-Llevas media hora menospreciando a tu yo muerto, la gente que este leyendo ésto estará hasta los huevos de tu poca educación, pedazo de burro.
-La gente que este leyendo ya se hará una idea de como tengo que tener la cabeza, churrita. Ensayo sobre demencia y muerte.
-Bueno, me marcho, como presentación no ha estado mal. ¡La próxima vez pilla Alhambra, como me gustaría volver a tomarme una de esas verdes!
-El fantasma borracho, que cabrón. ¿Y ahora donde te has metido? Bah, me deja hablando solo. Al menos alguien me hizo compañía esta noche. Tiene gracia, mi propio yo muerto, tiene gracia.