Dejame hablar esta noche, frente a tu máscara, frente al rostro que el mundo te esculpió. Frente a tus errores y fracasos, delante del camino de tristezas y alegrías que dejó sus surcos en tu verdadero rostro, ese que se oculta de una mirada concreta, que hace que yo solo me rinda y escuche, esa mirada que todos llevamos dentro y que surge para destapar la farsa que el señor sociedad nos impone como un uniforme, un sucio uniforme que solo sirve para no mancharnos de nuestra humanidad, de nuestra personalidad.
Dejame contarte que vivir es hermoso, pero no fácil, que lo aprendí a las duras y nunca quise escuchar antes de recibir los maravillosos golpes que da la vida.
Permite que mis ojos se posen inocentes frente a la maravillosa sonrisa que nace del orgullo, ese orgullo que solo vosotros podéis entender y que nosotros a veces ponemos en tela de juicio su existencia.
Solemos reprocharnos sin observar la mirada del prójimo, dando por hecho que el desprecio se dibuja en cada gesto de ese brusco baile en el que nos vemos envueltos cada día con aquellos que son como nosotros. Y ni decir lo que nuestra mente fábrica del que es un poco diferente.
Solo quiero que sepas, que cada día que pasa intento ser mejor que el anterior. Amar, compartir, desnudar lo que llevo dentro, ser ese hombre sencillo que siempre he querido ser, y que a veces solo en la mas sombría de las soledades aflora y me saluda con un gesto de complicidad que es como una bocanada de aire fresco en un mundo rancio y desapacible.
Solo se vivir de una manera, no traiciona nada de lo que me dijiste. Solo derramo cada gota de vida que hay en mí con un fin. Poder mostrar aquello que soy sin miedos, sin complejos, sin rencores, al fin y al cabo no dejo de ser un hombre común, como cualquier hombre o mujer que camina por este demente lugar.
Espero alguna vez estar a la altura de lo que querías para mí. Deseo que esa mirada lejana que hace que acabe la mascarada impuesta desde nuestra niñez sea la que guié el beso que con tanto cariño tengo guardado para tu mejilla, ese que desde pequeño siempre me has dado a mí.