jueves, 16 de junio de 2016


   Dejame hablar esta noche, frente a tu máscara, frente al rostro que el mundo te esculpió. Frente a tus errores y fracasos, delante del camino de tristezas y alegrías que dejó sus surcos en tu verdadero rostro, ese que se oculta de una mirada concreta, que hace que yo solo me rinda y escuche, esa mirada que todos llevamos dentro y que surge para destapar la farsa que el señor sociedad nos impone como un uniforme, un sucio uniforme que solo sirve para no mancharnos de nuestra humanidad, de nuestra personalidad.

   Dejame contarte que vivir es hermoso, pero no fácil, que lo aprendí a las duras y nunca quise escuchar antes de recibir los maravillosos golpes que da la vida.

    Permite que mis ojos se posen inocentes frente a la maravillosa sonrisa que nace del orgullo, ese orgullo que solo vosotros podéis entender y que nosotros a veces ponemos en tela de juicio su existencia.

    Solemos reprocharnos sin observar la mirada del prójimo, dando por hecho que el desprecio se dibuja en cada gesto de ese brusco baile en el que nos vemos envueltos cada día con aquellos que son como nosotros. Y ni decir lo que nuestra mente fábrica del que es un poco diferente.

    Solo quiero que sepas, que cada día que pasa intento ser mejor que el anterior. Amar, compartir, desnudar lo que llevo dentro, ser ese hombre sencillo que siempre he querido ser, y que a veces solo en la mas sombría de las soledades aflora y me saluda con un gesto de complicidad que es como una bocanada de aire fresco en un mundo rancio y desapacible.

   Solo se vivir de una manera, no traiciona nada de lo que me dijiste. Solo derramo cada gota de vida que hay en mí con un fin. Poder mostrar aquello que soy sin miedos, sin complejos, sin rencores, al fin y al cabo no dejo de ser un hombre común, como cualquier hombre o mujer que camina por este demente lugar.

   Espero alguna vez estar a la altura de lo que querías para mí. Deseo que esa mirada lejana que hace que acabe la mascarada impuesta desde nuestra niñez sea la que guié el beso que con tanto cariño tengo guardado para tu mejilla, ese que desde pequeño siempre me has dado a mí.

jueves, 24 de marzo de 2016


   Esta maldición me abraza, me devora sin ninguna piedad. Cada noche empieza de nuevo, absorviendo cada particula de cordura que en esos momentos puede haber dentro de mi cabeza. Aletargandome y llevandome a otro lugar, a otro mundo, donde mi única labor es mi única virtud.

   Todos me miran con envidia, todos quieren ser yo, y yo solo clavo cada palmo de mi condena un poco más adentro, un poco más profundo. Comienza, la primera, resuena, es mi primera sonrisa, que brinca buscando un campo verde donde tumbarse y jugar sin miedo a ningún mañana de perdida y traición. La segunda desciende a mi primer deseo, el más oculto, el más primitivo, anhelando solo el ardiente suspiro de la vida, la sabia que se adhiere a nosotros para hacernos sentir parte del universo de la manera mas animal. La tercera golpea alzandose en hombre, libre, altivo, orgulloso, que contempla al mundo con intención de rodearlo con sus manos y moldearlo para hacer de el algo hermoso, algo rico, lleno de vida, lleno de sueños, de risas, ausente de guerras, ausente de miserias, ausente de muerte. La cuarta retumba tintineando como la risa estridente de un payaso, que se burla del hombre, que se mea en lo sueños y que se viste de fracaso. Un silencio, un respiro para que se acomoden en este viaje, en un delirio ininteligible digno de la mente de un perturbado. Quinta comienzas la cuesta abajo, los temores son ciertos, muchos frutos recogemos de los miedos sembrados, ¡Bailemos, gritemos, estamos salvados! ¡NO EXISTE INFIERNO PUES SIEMPRE ESTUVIMOS CONDENADOS! bebamos, follemos, mi nombre es pecado. Sexta, dulce, pausada, suave en matiz, seductora en su marcha, lujuria tatuada a ritmo de gemidos entre manos atadas, cadente sed en mi boca apagada, salpica el rocío de una madrugada, de blanco pecado sobre la píel desarmada. Séptima, culpa, amarga, fría, vacía, vienes acompañada de la soledad, de hojas marchitas, de noches de invierno, de lágrimas de "madrugá". Todas se mezclan y se transforman en una nueva, todas soy yo y yo soy todas. Madera, silencio y cuerdas, pedales, clavijas y teclas. En esta Torre, donde solo tengo la compañía de ella, un piano y una Luna Llena.


martes, 2 de febrero de 2016




   Es delicioso contener tu olor en mis fosas nasales, hueles a sudor, sexo, alcohol, sí, pero también a rencor, fracaso y depresión. Tu inocencia pendida del hilo de mi capricho ¿No es muy arriesgada esa jugada cielo? ¿El más dulce roce de mis labios o el mordisco más desgarrador? ¿Que tendremos de menú hoy?

   No voy a soltarte, no supliques, las correas están bien apretadas, lo justo para no dejarte sentir comoda, pero para que la sangre siga su camino palpitando, latiendo, recorriendo cada milimetro de ese cuerpo, suave, delicado, delicioso, listo para ser recorrido por mi sucia lengua.

   El tono de mi voz será el eco de tu cordura, abrazate a ella, graba cada silaba de mis sibilinos labios, pués eso te hará sobrevivir a la oscuridad. Lo siento querida, pero perdí la capacidad de ser clemente, tus lágrimas no harán otra cosa que excitarme ¿Acaso no notas ya la erección? Erguida mi carne, será el mejor lugar para que descanse tu boca.

   ¿Me odias? ¿Me amas? ¿Me detestas? ¿Me deseas? Todo da igual, es lo mismo, yo para ti soy el Dios Sol y la peor de tus pesadillas, ambas cosas van de la mano, ahora te das cuenta. Este mundo nos crea, nos hace esas sucias criaturas que se esconden bajo tu cama, que te observan en la sombra, tejiendo el mayor de los desprecios y a la vez engarzando el más puro de los amores. Ellos crean sus dioses y sus demonios, nosotros solo somos lo que ellos quieren que seamos, ahora tu eres la presa y yo el cazador, bebes de mi, mientras yo succiono tu esencia, un agijón clavado en la carne, un agijón que no quieres que saque, pues esta exquisita maldición es todo aquello que tu cuerpo anhela.

   Los dos, ambos, somos lo mismo, una ficción creada por el colectivo, somos dos personajes, dos marionetas, yo solo tengo la opción de dominarte y tu, tu única libertad, ser dominada.






martes, 29 de diciembre de 2015


-Hola Niño Canción.
-Hola Viento. ¿Que vienes a contarme?
-¡Ja,ja,ja, no siempre cuento cosas, en ocasiones solo vengo a silbarte! Dijo esto y siguió dando vueltas alrededor. Viento es el segundo de los 4 hermanos. Brisa, Viento, Vendabal y Torbellino. Es el más bromista de ellos, su melena es incluso mas larga que la mía. Un jovenzuelo cubierto de polvo que a veces cuenta historias, otras dedica alguna canción con ese tono tan fino que a unos hiela la sangre y que a otros despierta de su sueño, pero lo que más le gusta hacer a Viento es tirar pequeñas cosas, le encanta vernos recogerlas.

-¿A donde vas por este camino?
-Viento no preguntes tanto, no eres el que mejor guarda los secretos, y estate quieto un poco que me tienes mareado.
-El viejo me ha contado que te diriges a ver gente.
-El viejo Mar a veces oscuro y profundo, otras, transparente de más. A él no le gusta que yo vaya con los humanos.
-A mi tampoco, son estúpidos.
-En tu familia quitando a Brisa todos estaís en desacuerdo con la humanidad, sois libres, no se por que ese rencor.
-Niño Canción, son una plaga, son avariciosos, lo arrasan todo.
-Es cierto, pero también tienen cosas que me gusta contemplar. Anda, vete a enredarte entre la copa de esos arboles y dejame tranquilo con mi caminata.

   Tras sacarme la lengua y dedicarme una refrescante pedorreta, Viento se fue, y me dejo solo con el Gentleman Sol. Al rato de ir caminando mientras tarareaba una canción un poco triste apareció Nostalgia. Una hermosa mujer, a veces joven, a veces vieja, cada vez aparecía con una edad diferente. Melena por encima de los hombros. labios finos, ojos grises, profundos, con un tono solemne que contrastaba con esas marcas en su rostro que solo aparecen de tanto sonreír. Olía a noche, y a Otoño, y al dulce olor que tienen los recuerdos.

-Hola Nostalgia ¿Que te trae por aquí? Tras mi pregunta, ella solo me miró y me dedico una sonrisa. Hoy no quería hablar, Nostalgia solo habla cuando ella quiere, todos aceptan eso pues ella puede cambiar el rumbo de las cosas.

   La joven siguió junto a mi sonriendo al oirme cantar y de vez en cuando tirando de un mechón de mi melena para avisarme de que seguía allí.

-Siiiiii no se me ovlida que estás aquí, sabes muy bien que siempre te tengo en cuenta y que me acompañas durante muchos momentos de mi vida. ¿Pero a veces no podrías ser un poco mas sutil Nostalgia?

   Tras un buen rato los dos en silencio cuando me quise dar cuenta ya no estaba junto a mi. Pero lo que si aparecio ante mis ojos fue una Torre, grandiosa, magnifica, se alzaba hasta el cielo, iluminado con el rojizo mirar de Sol que ya se preparaba para irse a descansar


miércoles, 2 de diciembre de 2015



   Sentado al borde del precipicio, observándolo todo. Mis ojos se mueven de acá para allá contemplándolo todo con fascinación. La vida es hermosa y cruel a cucharadas iguales, un dulce néctar que muchos lo toman de golpe y otros disfrutan lentamente.

   Frente a este nuevo amanecer mi rostro agradece las nuevas caricias de mi amigo Sol. Cuando era pequeño no entendía por que la gente no podía verlo. Después me acostumbre a mentir y seguirles la corriente. Me decían que era una esfera luminosa, menuda estupidez, un caballero ingles, elegante, rubio, con un reloj en su chaleco que sacaba constantemente para nunca llegar tarde a su cita con el mundo no era una esfera.

   Lo saludé alzando un sombrero imaginario y bajando ligeramente la cabeza en un gesto de cortesía y el me devolvió el gesto. Me tiré al vacío, abandoné el balcón de aquél abismo para ir a dar un paseó, ya estaba harto de estar sentado en aquel acantilado. Justo al posar mi pie en el último escalón antes de llegar al mar, la roca mas cercana a éste, el mar me frenó de golpe con una ola que humedeció mi melena.

-¿Hoy estas de mal humor eh?
-Yo soy así, no estoy ni de buen ni de mal humor, hay días de calma y días de tormenta, yo soy así.
-Ya, ya, viejo gruñón, hace tiempo que me habría enfrentado a ti, pero con el paso del tiempo aprendí que es tu carácter y que nada puedo hacer para cambiar eso. Otra ráfaga de espuma perló mi rostro mientras contaba esto.
-¿Me imagino que quieres pasar? Ya sabes cual es mi condición.
-Ja,ja,ja, Viejo, la verdad que sería un placer caminar sobre tus aguas sin que me devoraras. Pero si no te importa te cantaré un poco más tarde, quiero ir a pasear.
-Bien, pero yo elegiré la canción.
-Vale, viejo gruñón. El mar se calmó para que yo posara mis pies sobre sus aguas. El viejo me contemplaba con esos ojos azules cristalinos mientras se mesaba su barba y fumaba en su pipa. La niebla que expulsaba con cada calada lo envolvía todo. Muchos hombres han sido devorados por esos ojos azules.
-¿A donde te diriges niño canción? Me preguntó con esa voz tan profunda que hacía retumbar todo bajo mis pasos.
-A observar al mundo, a la gente, la risa llena de vitalidad de los niños, y la sabiduría escrita en los ojos de los ancianos. 
-Y el odio que mana de sus malvados actos.
-Ja,ja,ja, no seas gruñón Mar. En la naturaleza hay mal, tu mismo has inspirado canciones de dolor y tristeza. 
-Así es, pero no guerras y hambre, ni odio y pobreza por ambición y egoísmo.
-Son fascinantes, incluso en sus días mas sombríos.

   Cada paso sobre el suelo cristalino me acerca más y más a aquel lugar donde viví mis primeros días. Todo es tan relativo aquí, todo cambia tanto con respecto a como ellos lo ven. Es muy interesante descubrir lo que ellos llaman Física, Leyes, Ciencia, Justicia. En este universo las cosas no son como ellos creen, en mi mundo todo es diferente, lo que me atrae es ese pequeño momento en que mi mundo y el de ellos se toca.



   

sábado, 21 de noviembre de 2015


   Déjame contarte algo, desde aquí, desde esta lejanía. Déjame decirte lo que nunca te dije, lo que siempre guardo. Dejame mostrarte lo que hace que mi voz tiemble al cantar algunas canciones. Silencio, se que tengo muchas promesas incumplidas, se que me odias, pero dejame vomitar todo aquello que guardo bajo mi piel.

   ¿Cómo es posible que un nombre al ser pronunciado corte mi conciencia en dos? ¿Cómo es posible que una risa parecida a la tuya haga que me pare y escuche con la esperanza de girarme y encontrate frente a mi? ¿Que maldición es esa que me saca de la realidad solo con cualquier olor que me lleve a aquellos días en los que tu desnudez y la mía coqueteaban a mezclarse entre sabanas y besos?

   Tintinea esa estrella y le ruega a la Luna que te guarde, que él sepa darte lo que yo jamás podría aspirar a ofrecerte, pues ahora más que nunca solo llevo miseria, mentiras y sueños en esta vieja bolsa de viaje. Siempre me aparté de ti por que nunca senti merecerte, un vagabundo no baila con la princesa en el gran baile. Un vagabundo solo observa la vida pasar, con luces y sombras, con sonrisas y lágrimas, un vagabundo solo canta para espantar temores.

   Se muy bien sin verte que sonríes, tienes motivos para ello, y uno muy importante, lo se. ¿Con que derecho iba yo a cambiar esa sonrisa real por mis incertidumbres, por la intermitente levedad de la locura? Solo es eso, pura y dura demencia, alguién que ha caido y levantado tantas veces que ya lo hace por costumbre, que no duda en reirse de su propia sombra, y hasta su ésta le devuelve la burla.

   Tengo un libro lleno de canciones y jamás podré escribir una que llegue a rozar este ancla que llevo en el alma cada vez que recuerdo que un día me naufragué en tus ojos. Espero que con el paso del tiempo sientas algo parecido a orgullo sabiendo que este vagabundo nunca saco sus sueños de su bolsa de viaje, que intentes perdonar que en mi olvido no haya sitio para ti, que en mis deseos siempre tenga un altar para rogar por esos besos, espero que no me odies por desaparecer cuando llegó el frio de Enero.


lunes, 19 de octubre de 2015


   3 metros me separan de ti, apenas puedo moverme, la perfección resplandece ante mí, me hace temblar, me pone nervioso, como afrontar tu belleza, mirarte, no mirarte, el calor en mis mejillas anuncian la llegada de un leve rubor, y el notar eso, hace que me averguence aún más.

   Creo que tu ni siquiera te has fijado en mi, son segundos los que llevo contemplandote, pero el tiempo merece ser medido con escrupulo, en latidos, en aliento, en fantasía. No te diré nada, soy incapaz, no quiero ni tan siquiera incomodarte con mi presencia, prefiero ser parte del decorado, como un mirón sofocado que no puede dejar de mirar la excitante escena, que peca a sabiendas de que en su vida no habrá marcha atrás después de probar la ambrosía mas obscena, contemplarte.

   Perplejo, paralizado, hasta para fantasear te pido permiso, lo hace mi voz, esa voz apagada que solo escucho yo, que pone nombre a tu rostro, un nombre que suena a silencio pero que sabe a devota exaltación. Y te desvaneces, y estas sabanas no te traen a mi, y vuelven los recuerdos a manar sin clemencia, y duel, y duele y duele.

   Y de repente apareces otra vez ante mi, ¡Diós bendiga la demencia! Y ya todo deja de doler, ya deja de doler, ya deja de doler, ya solo hay miedo, pero no dolor. Siempre hay miedo, donde hay algo bueno, hay miedo, donde hay amor, hay miedo. Los recuerdos se algopan, aquella primera vez que te vi, la primera vez que hicimos el amor, la última vez que lo hicimos, las veces que te reías de mi, y el bufón se sentía orgulloso, por que la luz de aquella sonrisa apagaba cualquier sombra en este opáco corazón, las veces que reprochabas mis imperfecciones, lo entendía, aceptaba que intentaras hacer de esa alma perdida algo de provecho. Pero las almas perdidas no suelen tener nada de provecho.

   En esta historia, el gusano jamás se convierte en mariposa, y tu mariposa, nunca amarás a un gusano. Pues nosotros estamos rodeados de tierra, oscuridad, podredumbre, y vosotras, estaís rodeadas de cielo, de colores, de esa brisa celestial que os eleva hasta donde nuestra imaginación de gusano no nos llevará jamás. Aquí arrastrandome sigo mudo por tu belleza, jamás hablaré, aunque estes a 3 metros de mi. Y duele, y duele, y a este gusano le dueles.