Sentado al borde del precipicio, observándolo todo. Mis ojos se mueven de acá para allá contemplándolo todo con fascinación. La vida es hermosa y cruel a cucharadas iguales, un dulce néctar que muchos lo toman de golpe y otros disfrutan lentamente.
Frente a este nuevo amanecer mi rostro agradece las nuevas caricias de mi amigo Sol. Cuando era pequeño no entendía por que la gente no podía verlo. Después me acostumbre a mentir y seguirles la corriente. Me decían que era una esfera luminosa, menuda estupidez, un caballero ingles, elegante, rubio, con un reloj en su chaleco que sacaba constantemente para nunca llegar tarde a su cita con el mundo no era una esfera.
Lo saludé alzando un sombrero imaginario y bajando ligeramente la cabeza en un gesto de cortesía y el me devolvió el gesto. Me tiré al vacío, abandoné el balcón de aquél abismo para ir a dar un paseó, ya estaba harto de estar sentado en aquel acantilado. Justo al posar mi pie en el último escalón antes de llegar al mar, la roca mas cercana a éste, el mar me frenó de golpe con una ola que humedeció mi melena.
-¿Hoy estas de mal humor eh?
-Yo soy así, no estoy ni de buen ni de mal humor, hay días de calma y días de tormenta, yo soy así.
-Ya, ya, viejo gruñón, hace tiempo que me habría enfrentado a ti, pero con el paso del tiempo aprendí que es tu carácter y que nada puedo hacer para cambiar eso. Otra ráfaga de espuma perló mi rostro mientras contaba esto.
-¿Me imagino que quieres pasar? Ya sabes cual es mi condición.
-Ja,ja,ja, Viejo, la verdad que sería un placer caminar sobre tus aguas sin que me devoraras. Pero si no te importa te cantaré un poco más tarde, quiero ir a pasear.
-Bien, pero yo elegiré la canción.
-Vale, viejo gruñón. El mar se calmó para que yo posara mis pies sobre sus aguas. El viejo me contemplaba con esos ojos azules cristalinos mientras se mesaba su barba y fumaba en su pipa. La niebla que expulsaba con cada calada lo envolvía todo. Muchos hombres han sido devorados por esos ojos azules.
-¿A donde te diriges niño canción? Me preguntó con esa voz tan profunda que hacía retumbar todo bajo mis pasos.
-A observar al mundo, a la gente, la risa llena de vitalidad de los niños, y la sabiduría escrita en los ojos de los ancianos.
-Y el odio que mana de sus malvados actos.
-Ja,ja,ja, no seas gruñón Mar. En la naturaleza hay mal, tu mismo has inspirado canciones de dolor y tristeza.
-Así es, pero no guerras y hambre, ni odio y pobreza por ambición y egoísmo.
-Son fascinantes, incluso en sus días mas sombríos.
Cada paso sobre el suelo cristalino me acerca más y más a aquel lugar donde viví mis primeros días. Todo es tan relativo aquí, todo cambia tanto con respecto a como ellos lo ven. Es muy interesante descubrir lo que ellos llaman Física, Leyes, Ciencia, Justicia. En este universo las cosas no son como ellos creen, en mi mundo todo es diferente, lo que me atrae es ese pequeño momento en que mi mundo y el de ellos se toca.
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