jueves, 21 de noviembre de 2013


      Un gran corazón, que late llenando de ecos, palmas y nublados recuerdos. Absuelve todos mis pecados, pues este es mi Dios, mi ley, mi fin. Otro nuevo latido resuena entre las paredes del silencio y una figura solitaria pasea por tus bordes, viejos, sucios y con un pasado que fue siempre mejor.

   Me rindo ante ti, ya lo sabes, si hay algo que me hace levantar la cabeza y arrancar de su raíz mis lágrimas es saber que estás ahí,
  madre que amamanta mis locuras con nuevos y esperanzadores gestos. Tu nos abrazas dando cobijo a sueños locos, borrachos y a veces demasiado cansados para remontarnos al origen de tan hermosa cruzada.

   Sobre tus maderas nos perdemos ahogándonos en nuestra propia fantasía, dándole vida al personaje que nos da vida a nosotros mismos, creando lazos entre hermanos que no tienen que hablar para decirse nada. La pureza de un beso, de la vida, del vaivén de los sentidos. Danza creada desde la más remota época y perpetuada hasta nuestra extinción. Y sin embargo, en la soledad, eres príncipe de silencios.

   Paseo, contemplando el cruce de sombras, de luces, de esquinas, rincones, recovecos donde juegan a perderse nuevos y hermosos ecos. Un gran corazón que engulle todo lo que pasea entre sus maderas, dejando para siempre una parte del alma clavada en cada astilla de su estructura.

   Eres tú quien abriga mi añoranza y desnudas mi alma, exponiendo lo más profundo que llevo en mí. Mostrando cada cicatriz mal curada, pues tú, lo eres todo y no eres nada. Sencilla obra y a la vez complicada. Rincón donde se subastan las palabras.

   Entre bastidores se encuentran las más increíbles historias, viejos pianos que anhelan manos que ya no tocan nada. Ellos los amantes más fieles y nosotros las putas más baratas. Olvidados romances sobre promesas mal acabadas.

   El primer beso dado al alma, el mejor momento en la vida de un hombre que apostó su vida a tus cartas. Mucho riesgo para una partida amañada, pero perder y volver a ti, como eso no hay nada. Hay tres cosas que no olvidamos, el perfume de una mujer, esa canción y tu silencio cuando la función esta acabada.

   Escenario: Parte del teatro construida y dispuesta convenientemente para que en ella se puedan colocar las decoraciones y representar las obras dramáticas o cualquier otro espectáculo teatral.

   2. Lugar donde cuando los músicos mueren quedan ancladas sus almas.

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