martes, 1 de septiembre de 2015


   No dejes nada de cordura en mï, no la necesito a donde voy. No tengas piedad de este triste juguete roto, los dos sabemos muy bien que de tus labios nunca se sale indemne. Quedan muchas noches de lluvia y silencio, muchas gotas cayendo fuera, y muchas resbelando aquí adentro.

   No necesito ni tan siqiuera tu atención, solo seré una bestia hambrienta agazapada entre la sombra de tu indiferencia. Centrando cada sentido en un gesto, en una mirada, en un atisbo que cubra la incertidumbre de poder complacerte. Enhebrando suspiros a traves de la aguja de la devoción, solo soy un pecado suplicando que tu boca le de expiación. Un sucio ser deseando lavar su mas oscura pasión entre la humedad de tu fervoroso capricho. Un lugar donde cercenar la conciencia del humano con la afilada vanidosa crueldad del animal.

   Tu haces que cada palabra cosida entre mi conciencia y tu obscenidad adquieran un sentido espiritual entre la caliente sequedad de mi garganta. Dame permiso para alzar mi voz en un doloroso y demente orgasmo, un gesto de libertad ante la tiranía de tu belleza, una blasfemia derramada sobre tu piel, que resbala en cada latido de esta oscura ilusión.


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