martes, 8 de julio de 2014


   Nazco del llanto del viento, mi huella navega entre los surcos del tiempo, juego a mostrar mis cartas cuando tus ojos se cierran en un suspiro. Soy yo quien cuenta las historias para que el mundo las haga reales. Soy yo quien emociona a la luna para que llore rocío. Soy ese mar en el que se bañan los sentidos.

   Mi don es vestir los sueños, adornar tu fantasía y hacerla tan tuya como mía. Soy yo quien decide cuando es hora de despertar y quien pacta cuando lo es de soñar. Juzgo las lágrimas dándole valor a los corazones. Soy quien borda los silencios para arropar mejor tus palabras, quien enciende los destellos que navegan entre las olas de tus playas, soy yo mundo quien decide lo que tu haces real y lo que yo hago absurdo.

   Soy él que se esconde entre los besos, acunando la humedad del deseo. Ángel en pecado y dulce sonata de infierno. Niño sonriendo y anciano emocionado. Perdida locura encontrada en un secreto y razón amarrada al sonido de un "te espero". Soy yo quien labra la mirada de un enamorado, quien la torna en anhelo, quien la pinta en "te quiero".

   Soy el hacedor de fe, duende en un bosque eterno, pastor de ilusiones condenado a un dolor sincero, sombra nunca anclada a su prisionero, dueño de furtivos ecos, conde en una estrofa perdida entre las sabanas de un sentimiento. Soy voz de una canción y música de un recuerdo.


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