miércoles, 25 de marzo de 2015


   A veces, sin saber por qué, se pierde el control de las emociones. Solo somos conductores de la vida, simples y meros metales que conducen cada atomo de nuestra existencia hacia un destino carente de sentido hasta que el futuro se torna en presente. Damos el salto de una conciencia terrenal hacia un plano incomprensible para nuestra limitada mente.

   Esto ocurre en ocasiones forzado por un trauma, un elemento externo que nos desarma, como si fueramos un juguete en manos de la providencia. Pero cuando nuestra mente es capaz de liberar amarras y naufragar entre las olas del tiempo, la paranoia coquetea con la realidad haciendonos complices de algo maravilloso.

   Entre estas cuatro paredes a veces he creido encontrar el verdadero amor en ese estado. He sentido todo aquello que me rodeaba hasta el punto de llegar a sufrir la tristeza de la desterrada noche, como si cada particula de oscuridad emitiera un gemido de desesperanza.

   ¿Que por que estoy aquí? Muy sencillo, por que no debo coexistir con nadie de mi especie, no se me esta permitido hablar con nadie mas allá de estos muros. No puedo contar todo aquello que con el paso del tiempo he ido asimilando.

   No se me esta permitido decirles que todo es más sencillo, que estabamos equivocados. Cuando somos niños lo sabemos todo y poco a poco se va erosionando cada una de nuestras percepciones. Somos nomadas en busca de sensaciones, eternos caminantes sin rumbo ni destino.

   Es maravillosa esa sensacion de libertad, de levedad, solo energía, nuestro perdón danzando en consonancia con las vibraciones del amor incondicional. Rozar cada molécula del universo hasta fundirse en una explosión de éxtasis, algunos lo llaman Nirvana, otros Dios, los últimos que me acompañaron antres de entrar en estos muros, lo llamaron Muerte.


domingo, 22 de febrero de 2015


  

Entre sombras me muevo, para esquivar vuestra seseante arrogancia. Hubo años en los que la ira habitaba en mi, pero tras abrir la puerta del desprecio se quedó un cuarto vacío donde solo quedaba como decorado retales de tristeza.

   Mis harapos cuentan historias que no queréis oir, ya lo se, ya lo se, mi voz, es mi única posesión, y desnudarla es un obsceno gesto para tan elegantes e ilustres gentes. Vuestra belleza, vuestros perfumes, vuestros maquillajes, ropas caras, posesiones, todo eso os hace tan diferentes a mi, que es normal que tenga que apartarme para no apestaros con el hedor de mis pensamientos.

   Habláis de tolerancia y en cuanto suplico un gesto de cariño, solo recibo escupitajos y malas miradas, bah, solo soy un mendigo, que podría merecer yo, si no vuestra repulsa. Ni mis lágrimas limpian la roña que hay en mi alma, pues es tan profunda que se halla la raíz putrefacta en el centro de mi pecho. Bailaba el odio antaño, pero ahora, solo hay un hueco que dejo la podredumbre. Escupidme, pues hasta esas pequeñas antenciones anhelo.

   Duele, duele, duele, duele, duele, duele, duele, esos ecos golpean mi cabeza, pero es mi sino, es lo que me ha tocado y a resignarse nadie mas que el tiempo te enseña. Soy diferente, lo se, lo sabía desde siempre, y es lo que me ha tocado. No puedes mezclar el agua con aceite.

   Todo sería oscuro, triste, deprimente, pero, a veces veo a lo lejos una mirada, una niña, que me mira sin rechazo, que se acerca sin miedo, que sonríe sin ironía, con pureza, dedicandome una mirada de bondad que hasta en el hueco de mi pecho retumba la esperanza, y las lágrimas comienzan a limpiar el rastro de mis pesadillas, aunque, solamente, sea un segundo, aunque solamente sea un efimero instante al que me abrazo como un naufrago lo haría al único trozo de madera de un oscuro y bravo oceano. Ella no me juzga, no me encasilla, no quiere nada de mi, solo me contempla y espera que me libere de todas mis ataduras, de todos mis pesares, que me eleve. De repente se acerca a mi, me toca, desaparece, y solamente me quedan unas lineas pintadas en una pared. "Por ti yo puedo llorar, por ti yo puedo reir, por ti yo puedo dejar todo atrás, tu camino seguir, por que el cielo mi amor con los dedos voy a tocar."




miércoles, 4 de febrero de 2015



   Una oración es acompañada del silbido del viento, movida por el caotico impulso de las emociones. Derrota de cada atisbo de razón que se puede encontrar encerrada en su cabeza. Son muchos días ya sin el timbre de su voz, son muchos días sin la alegría de su compañía.

   Dicen que entre las sabanas del silencio se encuentran las cosas mas importantes que hay que decir. Dicen que en la mojada mirada al vacío se narran historias tan maravillosas que contarlas sería un sacrilegio imperdonable. En sus sabanas y en su opaca mirada navegaban unas y otras, pero solo una oración resonaba en la quietud de la noche.

   Cuando dos seres se dan lo que nunca a nadie han dado queda una herida, una hermosa herida que jamás termina de cicatrizar, que se abre con recuerdos, que escuece en esas noches donde no hay suficiente calor para calmar el frio que deja la ausencia de su cuerpo. Y solo queda preguntarse si la otra persona sentirá lo mismo,  como si ese fuera el calmante necesario para un dolor tan agudo, tan intenso, que tiene olor de tristeza y textura de beso.

   Y mientras sigue la oración, acompañada del frio del invierno, ayudando a descansar a esas almas, que con cada promesa rota pierden un sueño, y con cada recuerdo amado siembran un anhelo.


martes, 13 de enero de 2015


   Humedad que te derramas bajo mis ojos, resbalando a lo largo de la fría piel. Solo es un gesto que abate todo lo que encuentra bajo su mojado paso. La sonrisa desnuda no duda en exhibirse como una mueca ante la llegada de su amada lágrima, y la locura ya tiene presentación, el mimo de la demencia.

   El pensamiento se deshace de su envoltura y se muestra ante los ojos del mundo ¡Ya soy libre, ya noto el viento despeinarme, ya disfruto de respirar fuera de una mente aletargada!

   Solamente poseo eso, estas son mis posesiones. Traigo barro en mis pies de tantos caminos andados y callo cuando la gente habla de viajar. Tengo las palmas encallecidas de acariciar la piedra, y guardo silencio cuando discuten sobre el pálido y aspero tacto de la escultura. En mi espalda cargo derrotas y me averguenzo cuando escucho la palabra humildad. Soy culpable, pecado y dogma, abominación creada por mi mismo. He aprendido el sentido del tiempo, el placer de la decadencia y el azote de la fortuna. Tengo cicatrices que abren solo con susurrar el nombre de quien las produjo, y aún así encanjo mejor los golpes que la roca azotada por el mar. Ya entendí cual es mi camino. Ya comprendí cual es el siguiente paso.

   Prestar una mirada, lavarla con una lágrima y sacarle brillo con mi voz, cantarle al silencio, hasta que el silencio acompañe mi canción. Palabras repetidas hasta el punto de hacerlas oración, prender todos los sentimientos con el hilo de la esperanza y venderlos uno a uno por algún abrazo, beso, o gesto de cariño. Y el tiempo se arrodillará ante nosotros, pues hasta las agujas del reloj guardan pleitesía cuando les roza el alma una canción. Primero olvidar, luego escuchar, es nuestra penitencia, es nuestra redención. Bienaventurados aquellos que saben olvidar para empezar a escuchar. El ahora es nuestro mayor tesoro.Sí quieres la llave, entona junto al silencio.



jueves, 1 de enero de 2015



-Te toca repartir a ti.
-¡Vaya! me tuteas?
-¿Hay algún motivo por el que no pueda hacerlo?
-Hombre, teniendo en cuenta quien soy, normalmente no cogen la confianza tan facilmente..
-Por lo que yo se en estos momentos, solo eres producto de fiebre griposa y algo de whisky, cosa que me hace estar enfadado con mi subconsciente. No creo que fueras tu a quien yo elegiría como compañia para el año nuevo, pudiendo escoger a Monica Bellucci.
-¿Como prefieres que te llame Alberto o Tuti?
-Llamame como te salga de ahí abajo y reparte de una puta vez una buena mano.
-Alberto, las cartas las suelo entregar bien siempre, eres tu el que no sabe usarlas. No tengo culpa de que seas estúpido.
-Tu y yo nunca nos hemos llevado bien, y con comentarios como ese no creo que empecemos a hacerlo ahora. Tus cartas suelen ser una puta mierda. Y para que lo sepas, eres más bajo de lo que te imaginaba, y más hortera.
-¿Más whisky, estúpido?
-¡Llena!, ahora parece que te has lucido con esta mano.
-¡No te tires faroles Alberto!
-Que cabrón, ¿Se supone que tu lo sabes todo verdad? Quien me mandará a mi jugar contigo.
-Tu puto subconsciente ebrio y febril, lo has dicho tu antes. ¿Quieres ver mis cartas? Así estaremos en igualdad de condiciones.
-Sabes perfectamente que nunca he tenido la menor intención de ver tus cartas, me paso por el forro tus cartas, no me interesa nada de ti.
-Vaya humor que manejas, tienes ojos para ver, yo elegí que tu las vieras aunque a veces sean dificiles de soportar, pero creo que todo aquel que tiene ojos para ver debe usarlos, aunque sea un niñato estúpido.
-Empiezo bien el año, jugando una partida que no puedo ganar contra un pesado filosófico. Que seas Dios no te da derecho a que seas un pelmazo. ¡Dame otro puro Carca!
-En el fondo te caigo bien.
-En el fondo nunca te entenderé por mucho que me enseñes tus cartas, siempre pensaré que haces trampa en esta partida. No tengo huevos de ganarte, otros años me has dado la misma mierda de cartas, sabías mis movimientos y te reías de mis esfuerzos por ganar. Pero una cosa si te diré, en este delírio de año nuevo saco algo que en los anteriores no saqué. Al menos este año invitas a whisky y a puros.
-Sí, eso va a medias entre tu subconsciente y yo. Eso sí, te lo aviso, es de garrafón.
-Tú siempre dejas resacas muy hijaputas, lo sé.




domingo, 21 de diciembre de 2014


   Un vaso vacio desvela parte de mis intenciones. Esta noche no quiero ser dueño de mis actos, quiero tener una excusa para perder la cabeza. Aspiro cada silencio hasta el punto de convertirlo en algo perverso. El mero hecho de mirarla me hacía sentir sucio, solo con dirigir mis ojos a donde la luz jugueteaba con sus curvas me hacía convertirme en el mayor depravado que la obscenidad podía concebir.

   Su manera de moverse hipnotizaba cada segmento de cordura que había en mí, si, tenía mi consentimiento, podía raptar mi consciencia y llevarme a esa carcel donde quería estar, ese rincon donde sus piernas serían el mas delicioso grillete que un hombre podía desear. Un castigo que de producirse, cualquiera suplicaría fuera eterno.

   Su boca humedecia por la saliva era un pecado aún sin cometer, una blasfemia contra la inocencia, el detonador de la explosión de mi deseo, el alpha y el omega de mis pensamientos. Derrotado, apurando la última bocanada de voluntad que aún ardía en mi, me rendí a su sensualidad, deshice cualquier muro ante tal demostración de poder, y lloré.

   ¿Como alguien puede romperte el corazón sin haberse ido aún de tu lado? ¿Como alguien puede convertir una mirada en una bomba que estallaría en mis recuerdos una y otra vez? He sodomizado cada uno de mis delirios convirtiendola a ella en el único ser que importa realmente en mi memoria, y ni este asqueroso vaso vacío puede traerme el eco de esa mirada.

   Ella lo sabía, yo lo sabía, una guerra perdida antes de empezarla. Pequeño secreto, aún punzas en cada latido, y soy conocedor de que la única forma que acabe este dolor no se halla entre sus sabanas, si no en el lugar donde yaceran mis huesos.

   Tintinea el resplandor de la vela, todas las sombras danzan señalandome. Nunca termino de ver el presente con claridad hasta que se ha convertido en inmediato pasado. Esta partida la perdí hace ya mucho tiempo y tu eras consciente de ello, antes incluso de empezarla. El humo de tu cigarro coquetea con abrazar un mechón de mi cabello caricaturizando el modo en que tu oscuridad me ha abrazado a mí.

   Derramas una sonrisa mientras yo lanzo una lágrima y pides perdón con un voz fría, vacía, irónica. Mi rabia ahora es tu sumisa mascota, mi voluntad solo un niño pequeño caprichoso que se revela contra todo lo que se mueve. Otra bocanada de humo golpea mi rostro impávido, otra sacudida del alma justo en el momento que se clavan tus ojos sobre los míos, los conozco bién, y aún así siempre consiguen somprenderme con ese escalofrío que trepa por mi espalda.

   Sabes que me marcho, eres consciente que sigó mi camino, pero el triunfo se pasea con elegancia en cada uno de tu gestos. Dejo mucho aquí, es grande el sacrificio que tengo que hacer para poder continuar. Prometiste al niño muchos caramelos y ahora marcha con la certeza de que este sabor amargo jamás se irá de su paladar. Sí, me prometiste ver la verdad y ahora tengo que entregar mis ojos para poder seguir.

   Ansiaba sueños y tu me has traido horas sin dormir. Deseaba luz y tu me rodeaste de oscuridad. Necesitaba amar y ahora sólo se odiar. Y sí quiero cambiar esto, tengo que entregarte mi alma, mis ojos y aprender a vagar.

   La partida continua, se que he perdido, pero no acaba aquí. Sí pierdo mis ojos dejaré que me guie el viento, sí de mí únicamente nace odio, le cantaré hasta que duerma, hasta que lo mate el tiempo. Sí mi alma se queda entre tus brazos, escribiré canciones con todos mis recuerdos para honrarla e intentar que no mueran sus sentimientos.

   Ya es hora de partir, toma quedatelo todo, pués tendrás mi alma, pero nunca serás su dueño. Tendrás mis ojos, pero no verás mis anhelos. Apagaste mi amor, pero aún me queda tiempo. Mi reloj de arena aún no paró, todavía queda tiempo.